Un paraíso escondido

He salido por la mañana temprano. El brazo me duele de manera considerable, pero a pesar de todo he minimizado el tema porque no quiero tener a todos pendientes de mí.

Son muchos días y ellos tienen que trabajar y hacer sus cosas. Me han dejado un coche y es automático así que puedo ir conduciendo perfectamente.

Otra cosa es lo de bajarme del coche y empuñar la cámara, pero uno es un profesional y se hace lo que se tenga que hacer.

Me dirijo al pueblo de Boquete, las tierras altas, a los cafetales que en este momento están en horas bajas debido al boom turístico de toda esta zona.

Voy conduciendo y me pierdo. Vale, hace un montón de años que no vengo por aquí y juro que esto no ha cambiado lo suficiente para que sea irreconocible, así que solo lo puedo achacar a mi ancestral despiste.

Concéntrate Dolega, que tú puedes, mira alrededor y verás que encuentras el camino… Lo encuentro.

El agua es un elemento que nos acompaña siempre, por donde quiera que estemos y hacia donde vamos, más aún.

Ya he desayunado pero las tentaciones son las tentaciones y no estoy dispuesta a rechazar ninguna.

Podría desayunar dentro porque el sitio es una monada, pero igual que a los habitantes de este pueblo, el rio me llama.

El mejor café orgánico del mundo, con un trozo de tarta de manzana. El café lo acaparan los japoneses, menos mal que queda algo para poder degustarlo aquí mismo. El pastel de manzana hace que vuelva a tener 17 años en el alma, así que miro al rio y como muy despacito.

Y miro al rio, porque Boquete y el rio son la síntesis de un destino en común. El rio tiene la potestad de acumular agua, material orgánico y poder destructivo, allá arriba en las montañas.

Un buen dia decide arrasar el pueblo, la vida y las haciendas de los que en sus orillas viven. Han sido innumerables veces las que ha cambiado su curso llevándose por delante todo a su paso.

Los boqueteños no pueden vivir sin el rio. Da igual lo que el sentido común ó la prudencia más básica indiquen lo contrario. Ellos seguirán viviendo en sus orillas; sé que es difícil de comprender pero cuando uno está aquí, le encuentra  sentido a esta suicida actitud.

Visto desde aquí arriba, uno entiende que no se puede estar en otro sitio que a orillas de ese pequeño cuadal de agua, que es a la vista del forastero, totalmente inofensivo. Solo los lugareños saben lo mortífero que puede llegar a ser y casi todos tienen cicatrices en sus casas y en sus corazones, que atestiguan lo que digo.

El Desarrollo turístico de la zona, viene dado por que Boquete fue designado durante varios años por una prestigiosa revista de jubilados norteamericana, como el segundo mejor lugar del mundo para vivir jubilado.

A partir de ese momento, todo se concentró en un desarrollo desproporcionado del turismo y en un incremento alucinante de los precios de los terrenos y la propiedades.

Los españoles sabemos lo que son cosas de ese estilo. La gente ya no quiere trabajar la tierra, sembrar café, exportar flores y verduras. Solo quiere que venga un constructor y le suelte un dineral por un terreno que ayer valía dos reales.

Los hoteles,urbanizaciones, hostales, restaurantes y demás instalaciones sugen como setas en dia de sol. Pero no todo es negativo, esto sirve para que el panameño adquiera conciencia de que él también puede sacar adelante proyectos como en cualquier pais del mundo, y si es de calidad, mejor.

Como muestra este maravilloso botón. Disfrútenlo y comprueben que en un pequeño pais como este, también puede existir turismo de alta calidad.

La entrada al Resort

El rio atravesando la finca y la vistas desde el restaurante

Una mini represa

Las habitaciones

Las hamacas para reposar

La naturaleza expuesta en todo su explendor

 

La capilla por si te quieres casar

 

Vista desde lo alto de la capilla

 

Vista del campo de golf

Pero todo este tour ha sido tan solo una disculpa. Me he trasladado hasta aquí con mi brazo a la birulé, simplemente porque le había prometido al Consorte una foto, si una foto.

Como el destino a lo mejor existe, resulta que un año y medio antes de que el Consorte y yo cruzáramos por primera vez nuestras miradas y por supuesto, quedara prendado de mis encantos, mientras yo estudiaba en la capital, él estaba trabajando como ingeniero en una hidroeléctrica que se estaba construyendo en esta zona.

Así que vivia en este pueblo. en mi zona, en mi tierra. Él dice que alquiló una casa que yo no sé reconocer de estas

Y que como los de esta zona somos bastante silvestres, pues la casa tenía la ducha fuera. En plan militar jodido y que se tenía que bañar todas las mañanas con agua fría tipo la mili. No quiero yo especular dónde se fue a meter y cuanto le costaba la casa, pero una cosa es cierta, el Consorte cuando se pone exquisito…. Y que conste que no quiero yo afrentar a su club de fans.

Cuenta, que cuando se cansó de sentirse como el oso Yogui en Yellowstone, se mudó a la única pensión que había en aquellos años en el pueblo.

Promesa cumplida, precioso

Al poco tiempo la dueña se enamoró locamente de él y le atizaba doble ración de postre todos los dias, así que adoraba a su casera.

A estas alturas de la película el brazo lo tengo bastante perjudicado así que he decidido apagar la cámara y esperar a mañana para irme a la playa y descansar un rato, porque me siento un poquitín estresada.

19 pensamientos en “Un paraíso escondido

  1. AleMamá

    Dolega, ando bastante perdida de tus andanzas, pero tienes que decirme YA si ese Dolega es el de Panamá. Es que vi un lugar llamado como tú cuando miraba el vuelo de mi madre desde Costa Rica a Chile.

    Si la pregunta es fuera de lugar porque lo has dicho, te pido perdón, pero no he tenido tiempo de leer todo lo de mis amigos porque mi madre está con una discopatía muy dolorosa.

    Que disfrutes, guapa.

  2. aaana

    Qué maravilla! Una preciosidad totalmente desconocida para mí, y supongo q para muchos …

    Sigue disfrutando el viaje… Y contandolo!

    Y cuídate ese brazo…

  3. Miguel

    Mi niña: antes que nada cuídate ese brazo que tiene que seguir viaje y fotos. Precioso reportaje.
    Por cierto, aprovechando tu ausencia, te he encasquetdo dos premios que rulaban por ahí. Tú, cuando llegues los cojes y haces con ellos lo que quieras.
    Un beso.

  4. Beatriz

    Qué bonitos los paisajes, realmente merece la pena perderse por esos mundos un tiempo.
    Gracias por permitirme viajar desde la silla del ordenador!
    Besitos y cuídate ese brazo!!

  5. Macondo

    Una preciosidad, pero no olvides que has ido a relajarte. No vayas a volver más acelerada de lo que te fuiste. A tus amigos los blogueros que les den morcilla. Cuídate ese brazo.
    Besos.

  6. Territorio sin dueño

    Que lástima que el consorte no haya podido ir contigo para poder rememorar vuestros primeros tiempos, aunque tu eres única para transmitirle todo lo que vayas viendo y sintiendo.
    Muchos besos, sigue disfrutando y cuida ese brazo.
    Ah! las fotos preciosas

  7. Yrum

    ¡Qué sorpresa! me gusta el tono que has cogido para el reportaje, son esos pequeños detalles que llevamos en la retina del recuerdo que nos lleva a buscarlos y disfrutarlos como cuando entonces. Muy emotivo.
    Por supuesto al ver la tarta de manzana y el café he empezado a salivar.
    Cuídate el brazo. Un beso

  8. Piruja

    Que bonito todo lo que nos estas enseñando y contando dolega, ya me hubiese gustado tomarme un cafetillo allí junto al río contigo, esta gracioso lo que nos cuentas del consorte, como tu dices a saber donde se metería jeje, cuídate mucho ese brazo vale?

    Besos.

  9. Emy Tecuento

    ¡Qué maravilla de lugar!, las fotos te han quedado fantásticas, de verdad que entran ganas de viajar rumbo a Panamá!!

    Me voy a hacer la cena… ya, ya sé que haga lo que haga, no sabrá igual que ese café y esa tarta de manzana, contemplando el río al fondo :)

    Muchos besitos!!

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