Sospechas

Paris - Abbesses

Intentaba concentrarse en la lectura, pero lo cierto es que el libro era soberanamente malo. Era aburrido, lento y los personajes no le transmitían sentimiento alguno.

Levantó los ojos para ver la pantalla donde ponía el tiempo restante.

“Llegada del siguiente convoy en 3 minutos” rezaba el cartel. Se quedó pensativa porque juraría que la última vez que había echado un vistazo al letrero, ponía justamente lo mismo: “Llegada del siguiente convoy en 3 minutos”.

Descruzó las piernas e inició de nuevo el arduo ejercicio de seguir leyendo. A lo lejos se acercaban unos pasos, más bien unos tacones, que caminaban firmes y con decidida cadencia.

Siempre había envidiado a esas mujeres de paso firme que anunciaban con sus andares la seguridad en sí mismas. Llegaría a tiempo, porque todavía faltaban…y levantó la vista para ver el cartel.

“Llegada del siguiente convoy en 3 minutos”

Encima el cartel está estropeado, pensó contrariada. Cerró el libro, se levantó y empezó a caminar por el andén para hacer tiempo. Llegó frente al anuncio de la academia de inglés dónde una chica joven con una enorme sonrisa deforme prometía una vida mejor, si aprendías el idioma en ese centro.

El que había pegado la valla publicitaria no se había esmerado mucho en que coincidieran las diferentes partes del anuncio. Ladeó la cabeza para imaginar el conjunto puesto de manera correcta. En ese momento sintió el aliento caliente en su nuca y un enorme dolor en el costado. Alguien la estaba matando.

De repente, la chica del anuncio empezó a estar borrosa, sentía que la tensión le estaba bajando rápidamente. No sabía si era por el miedo ó por el sabor dulzón que tenía en la boca.

Sin duda era sangre, reconocía el sabor por las veces que se cepillaba los dientes y le sangraba las encías. Sí, era el mismo sabor, pero lo extraño es que, a pesar de sentir que las piernas se le doblaban, ella no caía al suelo. Una fuerza extraña la mantenía, sin necesidad de tener los pies en el suelo.

La chica del anuncio empezó a cambiar la sonrisa por una expresión de terror, sus ojos desalineados se abrían enormemente y su boca descuadrada pronunció un lento pero claro “CUI-DA-DO”.

Hizo un enorme esfuerzo en girar la cabeza para ver si era capaz de atisbar qué demonios estaba ocurriendo. Sentía un agudo dolor en el cuello y notaba que la respiración se había vuelto difícil, corta y difícil.

Entonces lo vio, intentó esbozar una sonrisa, pero era demasiado esfuerzo. Bastante tenía con poner todo su empeño en respirar. Se iba a desmayar sin poder hacer nada para evitar morir de tan estúpida manera.

Sintió que una enorme fuerza la empujaba a las profundidades del foso del metro y notó como su cabeza crujía contra una traviesa que servía de unión a los rieles de la vía, mientras escuchaba el ruido ensordecedor de la bocina del convoy.

Siempre había sospechado de ese chico que todas las mañanas le sonreía en el andén. Era demasiado atractivo y demasiado bien vestido para ir en metro.

 

 

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54 pensamientos en “Sospechas

  1. Genín

    Desde luego estaba sintiendo frio desde hace rato y me acordaba de tu niño, pero ahora se que los escalofríos que me han entrado son por tu relato…
    ¡Muy bueno!
    Besos y salud

  2. Piruja

    Hola dolega, coñis que miedo, ya de por si no subo nunca en el metro, como para aficionarme ahora después de leer el relato jeje, que yuyu, en cualquier medio menos en el metro:)
    Magnifico relato te has marcado, aunque nos has metido el miedo en el cuerpo:)

    Besos.

  3. Luisa

    ¡Pero bueno! Un post de novela aunque de una sola página…
    Me gusta.
    Me gusta leer y me gusta como escribes.
    Me ha intrigado el relato desde la primera palabra :)
    Un beso

    1. admin

      jajajaja No es para tanto…
      No entiendo porqué el sistema no te reconoce y te considera nueva cada vez que comentas… En fin, misterios de la técnica.
      Besazo

  4. Yeste Lima

    Amiga, cada vez stoy más convencida de lo que te decía en el post anterior…. “maluca, maluca”

    ¡Jo! cuando tienes esos pensamientos, no me puede extrañar que dejes pàsar frío a tus retoños, jajaja.

    Eres buena con el magín…¡¡digo que sí!!

  5. AleMamá

    Veo que tienes una veta de crimen y misterio y te resulta muy bien. No es el primer cuanto del género que publicas. También yo soy aficionada a inventar historias y hay quienes me han criticado por esa vena oscura de mi producción, pero a mi me encanta el tema; ya he dicho que soy algo morbosa.

    Te voy a dejar este cuento escrito a partir de una noticia espeluznante. Lo encuentras acá* y me encantaría saber tu opinión.

  6. X

    Caray, así, sin anestesia ni nada. Esperaba un giro al final, pero ha sido zas, tal cual. Tal vez podrías no haber anticipado ese “Alguien la estaba matando”, y mantener la duda de si se estaba desmayando simplemente (es una idea que me viene, simplemente). Pero así me ha parecido rotundo, igualmente. 😛

    atlantis2050.blogspot.com

    1. admin

      jajaja No quería el suspense de ver qué le ocurría a la chica. Quería describir su muerte así que era imprescindible para mí, que el lector supiera cuanto antes que era cadaver. 😀
      Besazo

  7. Arturo

    Dolega:
    Solo te digo que te animes a viajar sola en el subterráneo de Buenos Aires, el paraiso de los pungas (arrebatadores y otros especialistas).
    Besos.

  8. Toro Salvaje

    Consejos para el metro:
    Subirse en los vagones centrales. Están menos llenos de gente y es más difícil que te hurten.
    Mientras esperas al metro la espalda apoyada o casi en la pared del andén.
    Jamás esperar el metro al borde del andén.
    En las escaleras mecánicas dejar un par de escalones libres entre el que va delante y tú.
    El bolso cruzado y pendientes de donde tienes la cartera sea en el bolsillo del pantalón o en el interior de la americana.

    1. admin

      ¡¡¡¡jajajajaja Ya no podemos decir que no estamos avisados!!!
      Totalmente ciertos y prudentes los consejos que das. Yo, que he estado años viajando en metro al trabajo, puedo dar fe de que son consejos eficaces 😀
      Besazo

  9. inmagina

    Claaaaro, claro, ya vas descubriendo poco a poco tu vena macabra, tan maja que parecía ella…después de lo de la gallina ésto ¿Qué será lo siguiente? turbia mente la tuya sí señor, miedo me das.
    Muy bueno el cambio de registro dolega, pero esto entre tu y yo.
    Besazos

  10. Dessjuest

    Ya podía haber avisado con tiempo la del anuncio, di que eso le pasa por elegir mal el libro, si no se levanta no le hubiera pasado nada, como mucho hubiera sido testigo de la muerte de otro, que siendo una experiencia traumática.. pues eso, siempre es mejor que recordar un sangrado de encías :)

    Besos maestra.

  11. Miguel

    Te voy a hacer el mayor elogio que conozco. Me hubiera gustado escribirlo a mí. 😉
    Muy bueno y sorprendente.
    Ahora bien, recuerdem: Día de los difuntos el 2 de noviembre. No el día 1, que es el día de Todos los Santos.
    Dos besazos hoy, que estoy generoso.

    1. admin

      Ya, ya lo sé, esta noche es la noche de brujas. Ahhhh cuantos recuerdos de infancia. El día de difuntos es el 2º de Nov.
      ¡Muchas gracias por tus amables palabras! Es el mejor elogio que se puede hacer a alguien que escribe, es cierto. 😀
      Besazo doble

  12. Marga

    A mí me dejaste asustada yo pelis de terror ni las propagandas aguanto y ahora, qué miedo. Menos mal que voy en bus no en metro. Y que aquí en mis paraderos hay tanto chico feo… oye si hay uno guapo correré a otro lado. No llevaré libros y….

    Eso sí, el día de muertos es mañana. Hoy de brujas. Feliz día a todas eh..

    Besotes.

  13. madreymas

    Ay, Dolega, con el yuyu que me ha dado a mí siempre que llegue un “zumbao” y me tire a las vías…
    Menos mal que el metro no lo cojo ya casi nunca…

    Me has acojonado, pero bien… maldita!

    Besotes terroríficos…

  14. Moneypenny

    La culpa es del dichoso cartelito de los cojones, que si hubiese funcionado como es debido haría ya media hora que se habría montado en un tren anterior y no le hubiese pasado eso!

    Malditos recortes!!! 😀

    Besos

    1. admin

      jajaajajaj¡ Tienes razón! ¿Sabes que una vez me pasó eso mismo (Lo del cartelito) estando sola en el andén del metro? Lo recordé y escribí el microrelato. 😛
      Besazo

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