Pánico en el supermercado

poor dad >_<

Ayer por la tarde un niño de poco más de tres años, calculo, hizo que me riera a mandíbula batiente.

Intentaré reproducir la escena, escena que por otra parte, todos los que hemos sido padres, hemos experimentado en menor ó mayor medida.

Llego al Super y llevaba una bolsa con unos artículos que había comprado en otra tienda, así que me dirijo al sitio donde tienen la maquinita selladora para que cierres las bolsas que traes de fuera. Teórica medida antirrobo que no veo muy eficaz, pero ese es otro tema.

Llego y hay una joven madre que no levantaba los 35 años con tres niños. Uno como de ocho años, el del medio de unos seis y uno que debía tener unos tres años ó por ahí.

Ella lleva varias bolsas para sellar, síntoma de que ha estado haciendo las compras para la vuelta al cole.

Yo llego y me pongo detrás de ella a esperar que termine de cerrar las bolsas. Los niños están a su aire.

De repente aparece una chica muy mona con un minivestido camisero y unas sandalias a juego con el bolso. Lleva un carro de supermercado y al ver a los niños, se acerca por detrás a la joven madre, le toca el hombro para que ella se gire.

-¡Hola, qué hay!

-¡Hola, que tal!

-Pues nada que he visto a tus niños y he dicho, mira donde está Marta. Oye que antes de ayer, me encontré con María y me dijo que habéis quedado dos veces. ¡Haberme llamado, mujer!

-Ya, si es que ha sido todo muy precipitado porque ya sabes, el verano, andas de acá para allá.

Contesta la madre a modo de disculpa. Para atender a la amiga, ha dejado el sellado de bolsas y yo estoy allí de pié esperando a que termine para poder cerrar la mía.

-¡Pero si tienes mi móvil! Tú simplemente me llamas ó me dejas un mensaje, que yo voy seguro.

No quede

Esto lo dice el pequeño de tres años que anda por allí merodeando, mientras sus hermanos mayores hablan entre ellos.

-Si hemos quedado una ó dos veces solo, porque la verdad con éstos-dice señalando a los niños-no tengo tiempo para nada.

-Ya, mujer pero siempre es agradable estar un rato relajada con las amigas.

Que no quede

Vuelve a decir el pequeño.

-¡Por favor coge a tu hermano!

La madre está alterada y le insta al mayor a que controle al pequeño que da vueltas alrededor de la señora.

Yo empiezo a hacerme sitio para pasar a la maquina selladora, porque empiezo a sospechar que las dos jóvenes madres, se van a enrollar en una conversación típica.

-Además, ese sitio al que habéis ido, ¡Me apasiona! Hacen un café de escándalo.

Mientras la mujer dice eso, todo pasa muy rápido. El niño se planta delante de la mujer, le empieza a tirar del bajo del minivestido y la mujer lo mira mientras está terminando la frase y el crío cuando ve que la mujer lo está mirando, adopta la actitud de alguien que se esfuerza por que lo entiendan de una vez.

Habla en voz muy alta e intentando vocalizar de manera clara y palabra por palabra para asegurarse de que lo entenderán y gesticula moviendo sus bracitos de arriba abajo y con las palmas de las manos hacia arriba

¡¡¡Que no quede, no quede quedá contigo. Po pezada. Po que dice que ere mu pezada!!!!

Silencio sepulcral. Todos, incluida yo, nos hemos quedado de piedra.

Los niños mayores, se miran entre sí, la mujer mira fijamente a la joven madre que a su vez ha quedado como si le hubieran tirado un cubo de agua fría por la cabeza.

Yo aprovecho para decir un suave “perdón” y hacerme de una vez por todas con la maldita máquina selladora de bolsas.

Ese acto rompe el maleficio y el movimiento vuelve a los protagonistas: La mujer con cara de no saber qué cara poner, dice un escueto “bueno, adiós” y entra en el supermercado corriendo. El mayor de los niños mira a su madre y le dice al pequeño con cara de enterado “te la has cargado, Tomás”, el mediano coge a su hermano pequeño de la mano, mientras la joven madre coge al deslenguado por la mano que le queda libre, lo zarandea y le pregunta con desesperación: ¡Pero porque no puedes estar callado, porque tienes que estar todo el puto día hablando, joder!

El pequeño pasa de todo y la mira sin entender a qué se refiere.

Yo sello mi bolsa y con una enorme sonrisa le digo:

-No te preocupes, todos hemos pasado por estas cosas. Los enanos a veces no juegan malas pasadas.

Y  entro a comprar la leche con una carcajada interior.

Aún hoy me río cuando me acuerdo del jodío niño “del no quede”

 

 

25 pensamientos en “Pánico en el supermercado

  1. Inmagina

    Ja ja, historias de éstas todos hemos tenido, yo tengo una gorda, gorda y de no hace demasiado.
    Mi hija y otra niña amiguitas íntimas, la madre que busca alguien para que le limpie la casa, yo que me ofrezco, las niñas que se rebotan y se enfadan, mi hija que con esa lengua que cualquier día le corto le dice a la amiguita “Pues mi madre dice que tu madre tiene la casa como los cerdos y que viste como una puta”, aquí la madre de la deslenguada que se queda sin el trabajo. Conclusión, delante de la jodida niña no abro la boca

    1. admin

      jjajajaja es lo mejor. Pero es que este enano tenía mucha gracia. Pequeñajo y muy expresivo. Y es que el momento cumbre del silencio fue de grabarlo, ahi todos mirando al enano jajajaja
      Besazo
      Tú a la tuya dile que con la boquita cerrada está más guapa. Pero también entiendo que a esas edades una pelea de amigas es, es….es INSUFRIBLE y ¡¡¡hay que hacer cualquier cosa por hacer daño!!! jajajaja
      Besazo morena

  2. alterfines

    Son como grabadoras de voz: han oído algo, aunque fuera en la intimidad del hogar, y se lo sueltan al primewro que pasa. Es una de las habilidades sociales que aprendes a desarrollar con los años: la de la discreción, e incluso la mentira piadosa.

    Yo era más de emplear a mi madre como ‘salvoconducto’ para todo: si entraba a casa de una vecina, por el motivo que fuera (estaban ellas dos hablando en el rellano de la escalera, o de veraneo, me entraba hambre y mi chalé me pillaba más lejos) y me sorprendían saqueando la nevera mi frase favorita era: “Mi madre me ha dado permiso”. Valía lo mismo para cualquier cajón en el que hubiese dulces (tenía una especie de radar al respecto), o para la panera, e incluso para las botellas de refresco.

    Un besote, maja. Me he reído con tu sonrisa interior. Qué genial es que a veces les pase a otros, ¿verdad? 😉

    1. admin

      Yo con el niño este me reí luego sola un montón, porque es la típica situación que yo he vivido y se pasa fatal.
      Ahora, lo de mi madre me ha dado permiso tiene su miga eh…. 😛
      Besazo

  3. alterfines

    Qué fantástico es que a veces le ocurra a otros, ¿verdad? 😉

    Los niños son como grabadoras de voz con patas y a veces con coletas. No entienden que existe algo que se llama intimidad del hogar, y es una habilidad social que van aprendiendo para poder manejarse en esta vida: la discreción y aun la mentira piadosa.

    Yo era más de emplear a mi madre como salvoconducto para todo: que estaba en la piscina de unos amigos y me entraba hambre o sed, adentro a asaltar la nevera, o el cajón de los dulces, o la panera. Y si me pillaban, con un sencillo “Mi made me ha dado pemiso” estaba todo resuelto. Claro que ella hacía lo mismo con los otros ‘salvajes’…

    Un besote risueño, porque me he reído con tu risa interior. jjj

    1. admin

      A mi sí. En la fila del banco con el Niño.Tenía como cuatro años también ó así.
      Entramos y nos pusimos en la fila y bastantes personas más adelante, estaba una vecina (la típica insufrible que te la encuentras por la escalera y quiere saber hasta de que color llevas las bragas 😀 )
      Cuando termina y va saliendo, se para a saludarme : ¡Hola! que tal como esta y los niños y bla, bla,bla.
      Y se me ocurre contestarle: ¡Hola! no te habia visto
      Y salta el jodío niño: Mentira, las has visto y has dicho, uffff ahí está esa petarda. (El niño con cuatro años hablaba absolutamente claro. Perecía un viejo hablando en palabras y en todo. Por supuesto se le entendía absolutamente todo a la perfección…)
      Yo me quería morir, la mujer se quedó que tampoco sabía reaccionar. El final le dije con una sonrisa Bah, no le hagas caso que este está un poco pa yá. :( jajajajajja
      Besazo

  4. marga

    Yo por eso tampoco digo nada delante del mío, porque también tiene la tendencia a ser megáfono… será cosa de la edad… y de los genes, porque yo a mi mamá la he hecho pasar cada vergüenza…

  5. AleMamá

    Sí, me suena conocido, como cuando estaba contratando una empleada algo mayor, de vida dura y trabajada y muy seria, cuando mi tierna hija Ale Jr. me dice “no me gusta su cara”, y yo poniendo expresión de aquí-no-ha-pasado-nada, pero la niña se encargó de dejar bien establecido y sin lugar a dudas lo que pensaba. Por suerte Lorenza se quedó por muchos años con nosotros y llegaron a quererla todos, incluida la chica.

  6. Miguel

    Creo que subistimais la capacidad de joderla que tienen los niños. Aunque no hables delante de ellos, tienen un don especial para decirle a tus “amigos” la inconveniencia peor que se te ocurra. Y lo malo es que tienen ese plus de credibilidad que no hay quien lo arregle.
    Si un niño se empeña, date por jodido.
    Un beso.

  7. winnie0

    Si por algo me encanta tu blog Dolega es porque me voy a la cama ahorita mismo con una sonrisa en los labios…:! No te imaginas la cantidad de cosas y enredos que me han pasado con mis 15 sobrinos….Besotes y buenas noches

  8. Arturo

    Dolega:
    Los enanos son un peligro. Melisa, cuando era pequeña venía con la madre a buscarme a la diálisis. Mi señora no quería que la niña esté cerca de los enfermos, para evitar que se contagiara algo.
    Una tarde, al llegar a la sala de espera, para preguntar cuánto faltaba para que yo terminase mi sesión, un enfermo, el recordado y querido Alberto Boero, le dice a la niña -que rondaría sus dos años-:
    – “Vení linda, dame un besito”
    Y Melisa entonces le contesta:
    – “Mi mamá no quiere que le dé besos a los viejos”.
    Mi señora no solo se puso colorada, sino de todos los colores…
    Otras veces, cuando la llevaba de compras a los centros comerciales, la niña recibía golpes en su cabecita, debido a la torpeza en el acarreo de los paquetes, o de las carteras de las otras mujeres, que no la veían; cuando le dijo esto a su madre, recibió por respuesta: “entonces, dales una patada”.
    Y así lo hizo, con la primera que la molestó con un bolso…
    Besos.

    1. admin

      jajajaaj cierto lo que dices Arturo. Además hay que tener mucvho cuidado con lo que les dices, porque ellos no entienden de sutilezas 😀
      Besazo

  9. Piruja

    Hola dolega, con los críos debemos tener un cuidado tremendo de lo que se habla delante de ellos ya que lo entienden todo y lo pillan también todo, anda que no tienen peligro ni na los niños jajaja, pobre mujer como se quedaría y luego se tubo que tragar ese “marrón” por culpa del mocoso, pero mira en cierta forma se la ha quitado de encima “sutilmente” jejeje
    Yo no tengo hijos pero si sobrinos, y cuando eran pequeños en mas de una ocasión cosas parecidas me sucedieron, para cogerlos y no se yo eh? jejeje que tíos, pero bueno me imagino que como todos vamos aprendiendo de los errores.

    Besos.

    1. admin

      ¡¡¡Es que son la leche!!! A mí los mios me las han hecho pasar muy mal. Unas veces por hablar lo que no debes delante de ellos y otras simplemente orque interpretaban cosas a su modo. 😀
      Besazo

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