Niños y niñeras

Context-creepy Valentine's Day Card

Todo empezó con que yo visité a Justiniano, él me devolvió la visita, nos reímos juntos…si quieren algún día les contaré como se enamoran los jóvenes de campo en mi pueblo.

El caso es que me hizo recordar una de esas anécdotas familiares que forman parte de nuestra historia más surrealista.

Desde que había nacido, nunca habíamos dejado a La Niña con nadie que no fuera familia directa, léase abuelos, tíos ó amigos que por su confianza con nosotros se les consideraba eso, familia directa.

Estábamos recién mudados a nuestra primera casa en la sierra de Madrid con nuestros encantadores retoños, El Niño era apenas un bebé y yo me dedicaba a la decoración de habitaciones matrimoniales.

Un domingo estamos en casa con unos amigos y dice El Consorte que viene a Madrid Juan Luis Guerra, que por aquel entonces triunfaba en todo el mundo con sus burbujas de amor y que podríamos ir a verlo. Yo por supuesto dije que no, que no teníamos con quién dejar los niños y que salir ahora era estar a muchos kilómetros si pasaba cualquier cosa.

Ella, nuestra amiga, empezó a decir que de eso nada, que teníamos que ir, que su hija mayor que por aquel entonces estudiaba educación especial, seguro que no tendría inconveniente en venir a quedarse con ellos y bla, bla, bla… el caso es que nos convenció.

La perspectiva de salir una noche juntos, bailar merengue, bachata y disfrutar de una música que nos gusta mucho y por aquellos años era realmente difícil escuchar en este país, nos puso los dientes largos, para que mentir así que aceptamos y nos pusimos manos a la obra a preparar nuestra salida.

Quedamos con un grupo de paisanos y amigos para ir a disfrutar de una noche de baile. Por supuesto, en esos días de febrero, el hombre del tiempo había dicho que las previsiones eran nubes y claros, nosotros éramos nuevos en la sierra y esa parte del telediario apenas lo escuchábamos cuando vivíamos en Madrid.

Llegó el gran día, yo dejé todo preparado para que cuando nuestra niñera llegara solo tuviera que sentarse a ver la tele. Niños cenados, bañados, en pijama y medio dormidos.

Me reconfortaba el hecho de que estaban muy acostumbrados a verla porque era la típica jovencita que pululaba por casa con sus padres con cierta asiduidad.

Llegó a la hora convenida, nos bajamos a Madrid, fuimos al concierto, lo pasamos genial y a la salida el grupo decidió ir a tomar unas copas por la zona. Nosotros dijimos que no, que teníamos que ir hasta la sierra pero todos empezaron con lo de ¡venga solo una! Y bueno, nosotros que somos fáciles de convencer dijimos ¡venga una, una!

Estábamos disfrutando de la velada cuando entran unos chicos al bar sacudiéndose los abrigos y gritando ¡Joooder, como nieva! El Consorte y yo nos miramos y nos tiramos a la calle como si el local se hubiera puesto a arder.

Salimos y nevaba a manta de Dios. Los carriles de servicio de la Castellana estaban intransitables. Madrid presentaba una preciosa estampa navideña en pleno mes de febrero. Nos despedimos a todo correr y salimos hacía la sierra con más prisa que ánimo.

Después de un viaje inenarrable por la ausencia de máquinas quitanieves, si amigos ya en los 90 tampoco funcionaban los operativos invernales, a punto de quedarnos embarrancados en la subida del Casino de Torrelodones por la nieve y gracias a las rodadas de un camión al que me pegué como una lapa, logramos llegar a casa.

Cuando abrí la puerta, lo primero que me sorprendió fue ver que aquello era como un arbolito de navidad. Estaban Tooodas las luces encendidas. Hall, salón, cocina…

En eso que sale nuestra flamante niñera con cara de haber visto un fantasma y con el Niño en los brazos llorando como un loco y oigo a la Niña en su cuarto a grito pelado:

“bajo el mar, bajo el mar, lalalala, si al dueño le apetece, a mi me van a comer…bajo el mar..”

Miro a la niñera y ella solo dice:

-No sé qué le pasa, estoy muy preocupada. Lleva así más de dos horas.

Nos vamos a la habitación y nos encontramos a una especie de Pipi Calzaslargas atiborrada de tripis.

Llevaba puesto un pijama de esos iguales que los pijamas masculinos pero en franela de ositos marrones y rosas, con las coletas pelirrojas hechas una especie de madeja, la cara roja, como congestionada y saltando en la cama como si estuviera en las camas elásticas del parque de atracciones, mientras cantaba a pleno pulmón.

El Consorte y yo nos miramos. Yo le quito suavemente al Niño de los brazos a la chica y El Consorte se va a coger a La Niña.

La Niña no se deja coger, sale corriendo por la casa como una loca, todo esto cantando “bajo el mar…”.

La chica está al borde del llanto, la interrogo, me dice lo que ha hecho… viendo una película de dibujos con la Niña en el Salón, que el Niño se ha despertado y ella se ha ido a volverlo a dormir y que la Niña se ha quedado en el salón tranquila y que…

-¡Esta niña está borracha!

Nos giramos las dos a mirar al Consorte que lleva a la Niña en brazos, mientras le tiene que hacer una especie de llave de judo para inmovilizarla, pero ella no deja de cantar a grito pelado.

-¡Esta Niña apesta a coñac!- Dice y su semblante refleja que la niñera va a tener serios problemas.

Yo intento calmar los ánimos, veo el bar, pienso en distintas posibilidades, la chica ya directamente se ha echado a llorar diciendo que ella no le ha dado de beber a la Niña, ¡que cómo se nos ocurre! Yo le digo que hay un dato objetivo y es que la Niña ha tomado alcohol.

El Consorte está intentando que vomite, pero la Niña salta de “bajo el mar…”de la Sirenita a ”ohh amigos que día tan feliz” de Robin Hood, El Niño llora como un condenado porque está desvelado y porque nota la tensión. Yo tengo las neuronas trabajando a cien mil revoluciones intentando encontrar una explicación.

De pronto se me enciende la bombilla, me voy a mi habitación y veo el taburete que usa  en el cuarto de baño para lavarse los dientes, pegado al mueble donde guardo los bombones de licor que me trae el Consorte de Alemania. Me encantan esos bombones, pero los tengo allí para tenerlos controlados.

Abro el cajón y me encuentro la caja vacía y papelitos de bombones tirados por entre la ropa. Deduzco que mientras la niñera intentaba dormir al Niño la jodía Niña, que parece que tenía más controlada la mercancía que yo, se ha atiborrado de bombones de licor y claro, tiene una moña del quince. Agradezco al cielo que solo quedaran cuatro ó cinco bombones.

No para de nevar así que opto por llamar al instituto de toxicología y expongo el caso a la persona que me contesta. Me pide los síntomas que tiene la Niña y le digo que canta “bajo el mar” de la Sirenita, que está un poco alterada pero nada más. Me pide más datos, le digo que bueno que también canta una de Robin Hood, que no tiene fiebre, que la frecuencia cardíaca es un poco alta pero nada del otro mundo, que le estamos dando de comer y beber porque no quiere vomitar ni a tiros.

Me dice que la vigilemos y que ante el más mínimo síntoma la llevemos a urgencias. Yo veo los dos palmos de nieve en el jardín y le digo que vale, que sí…

La niñera se quedó a dormir en casa por la imposibilidad de sacar el coche y metimos a la Niña en la cama con nosotros para tenerla controlada. Se tiró toda la noche dando patadas, codazos, se atravesó en la cama, roncó a pierna suelta…vamos como cualquier borracho.

Al día siguiente decía “Mami, toy malita…” y yo pensaba “Resacosa es lo que estás, jodía”

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70 pensamientos en “Niños y niñeras

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  2. susana

    Lo que no te pase a tí…, :) Mis sobrinos se atiborraron de jarabe y les tuvieron que hacer un lavado de estómago, que es muy desagradable. Suerte que se le pasó sola. Un beso.

    1. Dolega Autor de la entrada

      Bueno algún día postearé el día que se tomo el Fairy, que esa también fue increíble y relamente muy divertida. 😀
      Besazo

  3. AleMamá

    ¡Ay, Dolega, querida! las cosas que te pasan son únicas, pero como las cuentas hace que sean geniales. Me he partido de la risa.

    Pobre “canguro”. ¿Así le dicen Uds. a las cuidadoras ocasionales de niños?

    Besos

    1. Dolega Autor de la entrada

      Sí a quí en España se les llama canguros. 😀
      Yo por lo que temía era por su integridad física, porque daba unos saltos en la cama que si se llega a caer, entonce sí que había que haber salido corriendo a urgencias :mrgreen:
      Besazo

    1. Dolega Autor de la entrada

      Además se vé que tenía fichados los bombones y en cuanto se quedó sola debió de pensar “Esta es la mía…” jajajajaj
      Si es que son listos como nadie 😀
      Besazo

  4. Covadonga

    ayyyy pobrecita niñera que susto!!! jajajajajajjajajajaaja a mí con los míos nunca me pasó nada así, pero mi madre siempre cuenta que cuando eramos pequeños uno de mis primos en una comida en la bodega en un pueblo de Castilla, empezó a hacer cosas raras y cuando su madre le decía “estate quieto, deja de dar vuelta A…” él decía “que no zoy yo que ez la hierba que ze mueve” y a la pregunta “¿qué has bebido?” él contestaba “cazera de la bota del tío M.”
    Besinos

    1. Dolega Autor de la entrada

      ajajjajaja Pues lo de tu primo también es de nota jajaajaja
      La nuestra cuando llegamos estaba que corría por la casa haciendo el avión y sin de jar de cantar “bajo el mar” Como será que siempre que la escuchamos el Consorte y yo nos reímos y decimos que es el “Paquito el chocolatero” de la Niña. :mrgreen:
      Besazo

  5. laboticariadesquiciada

    Lo has contado de miedo… pero lo mejor sin duda, tu explicación al Instituto Nacional de Toxicología.
    Ese funcionario, oyendo cómo le relatabas lo que estaba cantando la Niña, debió pasar la noche más divertida de su vida, jajajaja.
    Un abrazo.

    1. Dolega Autor de la entrada

      Además totalmente cierto, porque era un chico jovencito y él me pedía una explicaciones que yo no podía darle porque la Niña lo único que hacía era correr, saltar y cantar. 😛
      Besazo

  6. Toro Salvaje

    Jajajaja, resacosa, jajajjajajajajjajajaja

    Me parto, jajajjajaa

    Te voy a confesar una cosa, Justiniano 134 está inspirado en hechos más o menos parecidos de mi infancia, y yo no era de los que bebieron sino un Justinianito de 14 años, jajajjajajaa

    Besos.

  7. madreymas

    Ay, Dolega, que me micciono! Jajajajajaja! Qué hartón de reír me he dado! Buenísima anécdota!

    Yo de pequeña me emborraché dos veces, una en Nochebuena (debía tener 6-7 años) y otra en mi Comunión. Como soy la pequeña de unos cuantos primos, y ellos eran todos medio adolescentes, encontraban encantador darme chupitos de champán y de cualquier bebida a escondidas… en Nochebuena terminé gritando “¡Viva el Rey!”, para regocijo de mis primos y cabreo de mi madre, jajajaja!

    1. Dolega Autor de la entrada

      jajajajaj No, si al final lo que le he dicho a Toro que el que más el que menos nos hemos cogido una borrachera antes de tiempo jajajajaj
      Esta, daba unos saltos en la cama impresionantes. Además para que vomitara pensamos que lo mejor era dejarla comer y comer… Y comió y comió y no vomitó jajajja
      Así que la metimos en la cama a dormir. :mrgreen:
      Besazo

  8. Matt

    JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
    Madredelamorhermoso! vaya historia!. Me imagino a la niña con las coletas, el pijamita y una tajada del 15; a la niñera al borde del colapso; al consorte al borde del colapso cuádruple etc. Buenísimo!!!. La historia en sí misma y cómo la cuentas.
    Besos

    1. Dolega Autor de la entrada

      El Consorte estaba que creí que le daba algo. Luego cuando vimos que la cosa no pasaba a mayores se echó unas risas, pero al principio yo pensé que acabábamos en el cuartelillo de la Guardia Civil :mrgreen:
      Otro día contaré otra anécdota muy muy divertida de la Niña que ocurrió por donde tú vives que la vas a disfrutar mucho porque conoces los escenarios perfectamente. 😀
      Besazo

  9. Genín

    Jjajajaja Pobrecita la baby sitter, menuda moña que se pilló la Niña…jajaja
    Que lista la jodía… :)
    Además la moña con licor y chocolate es mortal, que alguien me lo contó :)
    La resaca es terrible…
    Besos y salud

    1. Dolega Autor de la entrada

      ¡Exacto! La moña con azucar y licor es mortal. Al día siguiente se tiró todo el día bebiendo agua y su padre vacilándola :mrgreen:
      Besazo

  10. Anónimo

    Dolega, como siempre tu saber relatar es divertidísimo, que os llevaríais un buen susto, seguro; pero pasado el tiempo, el rato que nos haces pasar compartiéndolo no tiene precio.
    Besos

    1. Dolega Autor de la entrada

      Sí, lo cierto es que al principio lo pasamos muy mal, sobre todo porque te empiezas a imaginar cosas y la cabeza te empieza a doler. Luego te serenas y aplicas la lógica y bueno, la cosa se puede contar con una sonrisa. 😀
      Besazo

  11. Ana

    Supongo que la niñera, desde ese momento, colgó las botas y se dedica a otras cosas… XD

    Yo me parto, para que después digan de los conceptos espaciales que tienen los niños.

    besos!

    1. Dolega Autor de la entrada

      jajaja Los conceptos espaciales de los niños son la leche y a los nuestros (La tuya y la mía) ¡unos chocolates las hacen elaborar la teoria de la relatividad! :mrgreen:
      Besazo

  12. Macondo

    Tú ahí dándole el título de las canciones por si tenía alguna importancia para calibrar el grado de intoxicación. A los cantos regionales y a la exaltación de la amistad parece que no llegó, por lo que la cosa no pasó a mayores. Si es que mi pelirroja favorita es un sol.
    Besos.

    1. Dolega Autor de la entrada

      jajajaja Es que el chico me pedía unos datos que yo no le podía dar. Solo sabía que estaba como una moto y que cantaba sin parar. 😛
      Besazo

    1. Dolega Autor de la entrada

      Pues no te creas que estaba demasiado agobiada y yo, porque no quería hacer sangre en ese momento pero yo me preguntaba que si la cría llevaba 2 horas así como era que no había llamado a su madre (Que dijo que se quedaba en la retaguardia) para dar la voz de alarma. Porque a todo esto la Niñera no se había enterado de la nevada que había caído. Ella estaba en casa con la persianas bajadas y no sabía nada….
      Pero bueno, eran amigos y no era cosa de ponerse borde ya que la cosa no había llegado más allá. 😀
      Besote y me alegro de que hayas sonreído.

  13. Miguel

    Jajaja. En mi caso ocurrió algo parecido, pero el perjudicado fui yo, con cuatro añitos. Por lo visto mi madre había comprado algo de anís a granel, según ella con propósitos medicinales y de algún modo vino a caer en mis manos. La que se dio cuenta de que estaba curda era mi abuela y montó tal zipostio que nunca mi madre consiguió contarme la historia con ese poso humorístico que suelen dejar estas historias con el transcurrir del tiempo. Y no fue bajo el mar, que fue en el barro. Concretamente en Villafranca de los Barros, provincia de Badajoz.
    Ahora, en tu caso, yo soy la niñera y me hago enterradora, que los muertos no dan esos disgustos.
    Un besazo.

    1. Dolega Autor de la entrada

      jajajajaj Ves, yo te lo digo. Esto es mucho más usual de lo que pensamos. 😛
      La niñera no hacía más que decir que ella no le había dado nada a la Niña, pero a la Niña no le faltaba más que cantar el “Asturias patria querida” :mrgreen:
      Besazo

  14. Bypils

    Esa noche, No la olvidáis ni vosotros,ni la canguro! Seguro que tiene su versión de esa noche…
    La Niña, por supuesto, no se acordará de nada…Es lo que tiene el alcohol.;-)
    Besos!
    NB : el dato del quitanieves, escalofriante… 😉

    1. Dolega Autor de la entrada

      Lo cierto es que se ha quedado en el anecdotario familiar. Ella que no bebe absolutamente, cuando le ofrecen vino ó cerveza y dice eso de “No gracias, no bebo” le decimos siempre: “Bueno alguna vez sí que has bebido” :mrgreen:
      Besazo

  15. Piruja

    Hola dolega, jajajja que bueno madre mía, pero menudo susto para la pobre niñera, ella intentando dormir al niño y la joia de la niña pasándoselo pipa jejeje, ya apuntaba maneras eh? jejeje, como me lo paso con vosotros aunque tu dirás que si si pero y lo mal que lo pasasteis vosotros?, jejeje lo siento no hago mas que reírme de imaginarme a la niña:)

    Besotes!!

    1. Dolega Autor de la entrada

      La Niña se ve que tenía controladísimos los chocolates, pero no se atrevía y claro esa noche dijo “esta es la mía” Una vez pasado el susto, al día siguiente estaba muy graciosa porque quería estar todo el rato acurrucada a mí y me decía con la mano “baja, baja…” ¡Por las persianas! CLaro le molestaba la luz, de la resacaaaa. jajajaj
      Besazo

  16. Analogías

    Jajaja, jajaja, jajaja…

    Al menos después de comerme un buen atasco en la M607, llegar tarde jurando en arameo, encontrar el colegio SIN CALEFACCIÓN (porque hoy es día no lectivo, aquí siempre vamos al revés), leo esta entrada de Super Dolega y me hace soltar una gran carcajada que hoy, por estar sola en este habitáculo, sí me puedo permitir.

    Pobre niñera! Ah! Yo de esas nevadas también me he comido alguna. De hecho, un día salíamos de copas a eso de las 5am y empezó a caer la del pulpo (congelado) y no había webs de subir con el coche la cuesta de mi urbanización. Al final conseguí subirla y el pobre, al llegar, me decía que tenía fallo en el ABS…

    La sierra es muy traicionera.
    Un besote congelado, que hoy ya me ha tocado rascar el cristal.

    1. Dolega Autor de la entrada

      Yo ya tengo comprobado que los del tiempo no aciertan ni una. En la sierra usualmente las grandes nevadas no las tiene previstas nadie y los pillan en bragas. Sin quitanieves, ni sal ni nada. Luego te pasas meses viendo las quitanieves aparcadas a la salida de la autovía de Colmenar y siempre piensas “que te apuestas que el día que nieve están en San Rafael” :.mrgreen:

    1. Dolega Autor de la entrada

      Son de esas ciecunstancias que recuerdas con una sonrisa, pero al cabo del tiempo. En ese momento estás descolocada por completo. 😀
      Besazo

  17. inmagina

    Jajaja, ayyyyy! Me parto!!!!!! En su momento no sería de risa, lo sé, pero ya ha pasado el tiempo y podemos reirnos. La niña ya apuntaba maneras con su pasión por los dulces jaja, es que la estoy visualizando y no puedo parar jaja, y tan pequeña con su primera resaca, que lástimica.
    Lo que no os haya pasado dolega….
    Besos

    1. Dolega Autor de la entrada

      La verdad es que en el momento nos llevamos un susto bastante considerable, pero hoy en día nos partimos de risa recordándolo 😛
      Besazo

  18. Mi Álter Ego

    A mí la que me da más pena en la historia es la niñera. Ahí, la pobre toda angustiada sin poder encontrarle una explicación a todo aquello y con la sombra de la sospecha cerniéndose sobre ella… Pobriña. Besotes!!!

    1. Dolega Autor de la entrada

      Bueno, angustiada lo que se dice angustiada tampoco estaba, pera que vamos a mentir. Cierto es que cuando vió lo que podría haber ocurrido sí fue consciente de que debería de haber dado la voz de alarma. 😀
      Besazo

  19. Dessjuest

    Es que lo de los niños… yo tengo un hermano, poco mayor que yo, que cuando contaba como seis o siete años, en el cole, recibió una charla acerca de lo malo malísimo que era el alcohol para los niños, mi hermano, que siempre tuvo la necesidad de llevar a la práctica las enseñanzas de la escuela, llegó a casa y se bebió una botella de tintorro :)

    Pobre, al hospital y todo que le llevaron.

    Besos maestra.

  20. Zambullida

    ¡Quéééé bueno, Dolega!

    También yo de niña me emborraché en ausencia de mis padres. La “niñera” que se quedó a mi cargo y al de mi prima se centró en sus cosas mientras nosotras jugábamos a “los bares” en la cocina. Mi prima,cuando le tocaba hacer de cliente, solía pedir agua o vinagre (para nosotras hacía las veces de mosto) y yo, en cambio, vino. Cuando regresaron mi madre y mi tía, me iba dando de golpes contra las paredes. Despidieron a aquella chica. No me acuerdo si tuve o no resaca, pero me la cogí gorda.

    1. Dolega Autor de la entrada

      jajajaja pues yo prefiero el vino a el vinagre :mrgreen:
      Definitivamente veo que todos hemos pillado el alcohol a edades tempranas ajajjajajaj
      Besazo

  21. Nieves

    Jajajajaja Me imagino a la niña trompa cantado y me parto jajajaja Tu cara tenia que ser un poema! Digo yo que la gravarias en video, un evento así no se puede perder en la memoria… Seguro que la que no lo olvida es la niñera, que mal trago (nunca mejor dicho)
    Un besazo poseso!

    1. Dolega Autor de la entrada

      La Niña cantando era para grabarla, es cierto pero el que estaba totlamente desquiciado era El Consorte.
      ¡Su Niña, borracha! jajjajajajjaja
      Besazo

  22. medranica

    Solo puedo decirte que me he reido mucho, y que cuentas unas historias buenisimas para los demas, creo que no tanto para ti. Besos. Te leo siempre que el cuerpo me lo permite.

    1. Dolega Autor de la entrada

      En ese momento el susto es muy grande, pero no te enfadas.
      En mi caso el enfado vino después cuando empecé a pensar que podría haber ocurrido algo y ella no actúo de manera eficiente al no llamar a sus padres y buscar una solución al problema.
      Solo esperó a que llegáramos y estamos hablando de una chica de 24 años, no era una cría de 17.
      Besazo

  23. Yeste Lima

    Menos mal que yo no he tenido nunca es problema con los que he cuidado, porque si me pasa…. me da algo.

    Tiene que ser un trauma el que le pase algo a un niño mientras lo cuidas, debe ser una sensación de frustración tremenda, amén de que la confianza en la canguro se puede resentir.

    Como anécdota, te cuento, yo tenía una cuñada que de noche no podía dormir porque su bebé era muy intranquilo, un día se le ocurrió darle una cucharadita de anís antes de acostarlo y comprobó que durmió del tirón, a partir de ese día, después del último bibe, le encasquetaba al niño su anís….. y problema resuelto.
    Es verídico.
    Besos apretaos.

  24. Anónimo

    Jajajaja, pobrecilla. Ahora te lo cuento yo desde el otro lado…
    Mediados de junio en el sur. Un calor de mil demonios, boda del hermano de una amiga, y novio y yo que nos quedamos a cuidar a dos de los sobrinos. Diez de la noche. Los niños llevan un rato acostados, y me paso a ver cómo están. Cuando entro, el mayor, de unos 4 o 5 años, me dice que le tape, que tiene frío. Como a esas edades es normal confundir calor y frío, le digo que no, que lo que él tiene es calor, y le destapo. Después de un par de entradas más con idéntico resultado, le toco, y noto que está ardiendo. El termómetro no engaña: 38.5. Empezamos bien. Era la casa de mi amiga, pero ni idea de dónde estaban las medicinas. Los móviles no existían, y ellos estaban en una celebración, con aviso por megafonía. Decido buscar por TOOOOODA la casa. Nada, no encuentro nada. Bueno, a lo mejor se le ha pasado. ¡Ja! El control no da tregua: 39º. Empiezo a acojonarme, y de repente se me ocurre pensar que si encuentro aunque sea una aspirina, puedo darle un trocito. Noooo, muy mala idea. En aquéllos momentos la aspirina infantil acababa de ser declarada “medicina non grata”. Además, ¿y si es alérgico? No, decididamente no me arriesgo. La fiebre sigue su camino: 39,5. El acojone ya no es asumible, y decido llamar a sus padres. Después de solo un par de minutos, perdón, un par de horas, al teléfono, consigo hablar con ellos. El padre no se altera lo más mínimo y me dice que le vigile y ya está. ¡¿QUE LO VIGILE Y YA ESTÁ?! Bien, pues sigo vigilando, y la fiebre también sigue con lo suyo: 40º. CUARENTA. Un niño al que conozco de un día, lo tengo en brazos con 40 de fiebre y ¡sus padres pasan de mí! Vuelvo a llamar, y por fin, le hacen caso a la niñera coñazo. Aproximadamente 3 y pico de la mañana, llegan. Con un chute de apiretal, entonces novedad importantísima, que yo conocía de mis sobrinos pero evidentemente no llevaba encima. Me dicen que no pasa nada, que al niño se le mete en la bañera para bajarle la temperatura, y junto con el apiretal, seguro que baja (en mi defensa diré que, a pesar de tener unos cuantos sobrinos ya por aquél entonces, nunca en sus casas habían utilizado el método bañera, ni tampoco conmigo; así que no lo conocía). Como estoy preocupada me quedo con ellos. Veo como le bañan, el pobre niño llorando histérico al entrar en el agua, media horita aquí cariño… Cuando por fin se tranquiliza la cosa, le volvemos a tomar la temperatura y por fin le ha bajado. Le ponemos el pijama, se le acuesta, y digo de irme. JA JA JA. ¡Las 4 y pico de la mañana, señores! Y los padres que se volvieron a largar de marcha… Gracias a Dios, a las 6.30 (prontito, ¿eh?) aparecieron los abuelos de la criatura, y yo me pude ir a descansar.
    Os aseguro que del niño no me olvido en mi vida. Y que lo que me pagaron, no ha dado para las sesiones de psicólogo ;))

    1. Dolega Autor de la entrada

      jajajaja Seguro que para el psicólogo no dió.
      Sé perfectamente bien de lo que hablas, he trabajado cuatro años en una escuela infantil así que te puedo decir que hay historias para escribir diez libros. De todas formas en nuestro caso ella tenía el apoyo de sus padres a los que pudo llamar y no lo hizo.
      Lo del baño para bajar la fiebre, aunque no te lo creas se lo he tenido que enseñar yo a más de un padre y una madre con más de un hijo. Sus pediatras no le habían hablado nunca de ello.
      Lo de la aspirina infantil fue motivo de intensas broncas entre el médico de la escuela infantil donde trabajé y los padres. Hasta que no salió en la televisión la noticia de su peligrosidad, no había forma de que lo entendieran, luego sí; como había salido en las noticias ya era palabrita del Niño Jesus. 😛
      Besazo

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