Las cartas de la abuela

Hola cariño, soy tu abuela Dolega

Las cartas de la abuela

La madre de tu papá.

A tu abuela materna todavía no la conozco, pero me imagino que tendrá que ser la maravillosa persona que haya criado a una chica dulce y con la suficiente paciencia para aguantar a tu padre. Porque para aguantar a tu padre, hay que tener mucha paciencia.

Hay muchas probabilidades de que te conozca y disfrute de ti durante mucho tiempo, pero como eso no lo puedo controlar, quiero estar segura de que tú sí me conocerás a mí, así que me propongo dejarte unos cuantos testimonios para que puedas acceder a ellos cada vez que quieras.

Yo no conocí a ninguno de mis abuelos ¿sabes? Y no quiero que a ti te pase lo mismo.

Esto no pretende ser “el diario ñoño de la abuela”, no podría serlo porque siempre he sido cualquier cosa menos ñoña, más bien quiere ser una serie de útiles consejos que te servirán de mucho, cuando hayas pasado la edad de ponerlos en práctica y para decir “Qué razón tenía la abuela” cuando esa reflexión ya no sirva para nada. Es lo que tienen los consejos, que su utilidad es reconocida, cuando ya no se pueden aplicar.

Quiero que lo veas como un manual de supervivencia familiar al que al principio le sacarás poco provecho, pero que, a medida que vayan pasando los años, le encontrarás el puntito y le sacarás algún jugo que otro.

Será a menudo en clave de humor, porque no me imagino mi vida sin él. Ha sido mi muleta demasiadas veces y con los años aprenderás, igual que yo, que reírte de ti mismo es la mejor catarsis para el alma.

No esperes grandes organizaciones porque tu abuela Dolega es caótica, así que a lo mejor tienes que meter todos los temas en una batidora y darle la forma que tú quieras, pero deseo que al final de esta aventura sepas a ciencia cierta la inmensa riqueza humana, cultural y espiritual que llevas en tus genes. Que perteneces a un grupo de personas muy especiales y que tienes la obligación de no dejar que el olvido entierre las andanzas, hazañas, usos y costumbres de los tuyos; que eres el depositario de este humilde documento para su transmisión a las siguientes generaciones.

Me gustaría poderte decir, que también te acompaña una inmensa riqueza monetaria, pero hasta el momento no tengo noticias de ello, así que mejor nos conformamos con cosas inmateriales, pero no dudes que si tengo conocimiento de mejoras pecuniarias, te lo haré saber.

Hasta aquí mi presentación y mi primer consejo para ti, es:

¡Relájate y disfruta!

Primera carta -Tu nombre

Cariño, siempre hay que empezar por el principio. Esto puede parecer una obviedad, pero te aseguro que hay mucha gente que se empeña en empezar por el final.

El nombre es algo muy importante, lo llevarás por siempre, girarás la cabeza cuando lo oigas, te sentirás identificado cuando lo veas escrito y llegará a tener millones de matices cuando lo escuches a lo largo de toda tu vida, por eso tenemos que asegurarnos de que tendrás un nombre con el que te sientas a gusto y que no te genere inconvenientes, así que presta atención que esto es importante.

Tú, de lo primero que tienes que estar pendiente, en cuanto seas una célula, por favor no esperes a ser dos porque puede ser demasiado tarde, es que se te dé un nombre normal.

¿Que qué es un nombre normal? Te explico:

La cosa tiene que empezar de manera correcta, que si no hay muchas probabilidades de que no termine bien.

Tú, hasta que tengas un nombre oficial eres el bebé, la criatura ó el niño.

En cuanto intuyas, ya no te digo si escuchas la palabra “garbancito, lentejita, semillita” ó cualquier cursilada semejante, te metes cuarenta vueltas a toda velocidad por el útero hasta que mamá termine con la cabeza metida en el wáter gritándole a tu padre:

¡Por favor, no hables de legumbres que me dan nauseas!

De igual manera los nombres de bichos en tono cariñoso tipo “ratita, gusanito, gambita, cachorrito, polluelo…”

Yo no me imagino a nadie feliz por estar embarazada de una rata por preciosa que sea.

Luego está el peligro de querer desmarcarse de los nombres comunes y familiares. Y qué mejor que comprarse un libro de autoayuda  titulado

“Haz único a tu hijo con el nombre más original”

Ellos son libres de gastar su dinero en objetos inútiles pero tú te pegas veinticinco botes en el útero, y si ya tienes piernas, cuatro patadas a las costillas, las flotantes que ahí haces más daño, hasta que oigas algo tipo:

-No te lo creerás, pero cada vez que leo este libro, me bailan las letras.

De este modo nos aseguramos que nunca le  tendremos que  explicar a la maruja diabólica, madre de tu compañerita, que Clarimunda es un nombre de origen nórdico que significa “defensora brillante”   y que nos parece una falta de respeto que te llame “Clari” en tono burlón.

También evitaremos tentaciones de originalidad tipo

-¿Y por qué no juntamos tu nombre y el mío en sílabas alternas y lo terminamos con la primera letra del restaurante donde te me declaraste?

Que luego pasa lo que pasa y cuando te preguntan el nombre de la criatura, contestas a sabiendas de que la respuesta SIEMPRE será:

-¿Cómo?

Y claro, tenemos que empezar con los motes cariñosos que no son tales, son simplemente una cortina de humo para evitar tener que decir que tu niet@ adorado se llama “Jolhide”.

Luego está el idioma del nombre. Tú atento, que no empiecen a pensar que “Aitzol” es un original nombre vasco, porque si te vas apellidar Abariturriotz tendrá un pase, pero con López ya te digo yo que queda raro.

También tenemos que pensar en tu futuro académico, que no es cuestión de que con siete años no sepas escribir tu nombre porque no haya Dios a escribir Itzaren correctamente y tenga yo que convencer a tu maestra de que no sufres dislexia, pero que tus padres sí sufrieron de estulticia transitoria.

Por último, tenemos que asegurarnos que las tendencias frikis de tu padre, no germinarán en ninguna alocada idea de llamarte como alguno de sus personajes favoritos. En eso la verdad, confío en que tu madre tendrá el suficiente criterio para ponerlo en su sitio, aunque sea a grito pelado e impedir la bochornosa escena de cumpleaños:

-¡Mamá, mamá! ¿A que no sabes cómo se llama él?

¡Goku como el de Dragon Ball!

Esta es la primera misión que tienes en cuanto seas el más hermoso, inteligente y dulce óvulo fecundado por el espermatozoide más listo y más cariñoso del mundo mundial.

¡Y no te empieces a quejar de que esto es muy complicado!

¡No me salgas a tu padre ehhh!

Segunda carta- Tu vida placentera y placentaria

Decirte cómo serán para ti esos nueve meses en los que te estarás convirtiendo en el bebé más hermoso del mundo, para todos nosotros, no es posible. No me acuerdo como fueron los míos así que no te puedo ayudar, sin embargo te diré, a grandes rasgos, cómo serán los nuestros y eso te dará una idea de lo que significas para nosotros.

Mientras tú estás ahí apachorrao haciendo crecer piernas, manos y demás órganos aquí fuera la actividad es frenética. Tu solo tienes que desarrollarte hasta convertirte en el ser más perfecto de la creación ¡pero nosotros tenemos que preparar tu llegada!

Tu madre dice que lo lleva fenomenal y que se ha propuesto un embarazo relajado, pero la realidad es que entre nausea, vómito y estado de somnolencia profunda, se ha hecho miembro de unas 10,000 webs dedicadas al embarazo y los primeros años de vida y ya la han nombrado la comentarista más activa en 500 de ellas. También le han enviado un regalo por batir el record de entradas en Pinterest sección “decoración de habitaciones infantiles”, lleva la foto de tu primera ecografía en 4D de salvapantallas en el móvil y el otro día el dependiente de la sección de pinturas de una famosa cadena de tiendas, tuvo un ataque de ansiedad  después de enseñarle el color numero 456.765 estucado, en mate y con la cenefa a juego.

Tu padre ha decidido que alguien tiene que aparentar indiferencia y tranquilidad así que tienes que preguntarle para que cuente cosas de ti.

En contrapartida se pasa las horas hablando de los juegos que está rescatando del olvido para cuando vengas, se ha comprado catorce discos duros de 10 Terabites cada uno para almacenar todas las series infantiles de los últimos veinte años, está en plena limpieza y actualización de su colección de consolas y está haciendo un programita que le diga con el menor margen de error posible cuando tendrá que salir corriendo al hospital.

Yo no he querido desilusionarlo al respecto y decirle que vendrás cuando te dé la real gana y a menos que te saquen a punta de bisturí, que tú te pasas la informática por el cordón umbilical.

Están trabajando sin cesar y con ilusión construyendo tu futuro.

Tu abuelo me ha ordenado de manera tajante que mande a lavar su traje de montuno de cuando era niño.

abuelo-de-montuno

El abuelo vestido de montuno con tres años ¡carajo!

Le he dicho que es talla 3 años que es un poco pronto, pero cuando he visto su mirada, ni he rechistado. Le he dicho que inmediatamente. Lo he visto abrir su joyero y mirar su hebilla de oro, la de su abuelo, esa que tiene sus iniciales y que jamás se ha puesto y me ha preguntado por la mosqueta de tu bisabuela entre otras cosas. Cuando le he puesto cara de madre me ha dicho muy serio “es por si es niña…”

Yo, en cuanto me he enterado de la noticia, que se la he tenido que sacar casi a bofetadas a tu padre por aquello de “la intimidad” y chorradas varias, me he bajado al garaje y he abierto mi caja de cosas importantes.

Mi caja tiene muy pocas cosas, pero todas ellas de gran valor.

He sacado la toquilla que tu bisabuela le hizo a tu padre. Se la terminó en dos días porque tu abuelo estaba de viaje y yo me empeñé en que a pesar de estar de siete meses, me ponía de parto esos días y a la toquilla le faltaba el volante; un enorme y maravilloso volante, así que tu bisabuela se puso las pilas y agujas en mano la terminó en dos días. Tengo que decirte que tu padre nació dos meses después, pero la toquilla quedó increíblemente hermosa. La he lavado y la he puesto a secar con sumo cuidado, porque mojada pesa dos arrobas y no quiero que se estropee.

Tus padres cuando me han visto, han puesto los ojos en blanco y me han soltado el rollo del algodón, natural, ecológico, hipoalergénico , de tu futuro look “casual” que quiere decir: fuera lazos, jaretas, pespuntes etc, etc.

Cuando les he felicitado por una decisión “tan sostenible” y les he gritado eso de ¡abajo el pañal desechable! Me han advertido que no hay que ser extremista en nada…Tu abuela Dolega con cara de madre…

Yo he aplicado la técnica del “estoy vieja y no me entero de una mierda” y he seguido con mi plan inicial.

Ellos ven solo objetos.

A diferencia de tus padres, nosotros no vamos a construir tu futuro, ese es el hermoso trabajo de ellos.

Nosotros, representamos tu pasado del que deseamos que te sientas orgulloso siempre, con sus luces, sus sombras, sus risas, sus lágrimas y para nosotros, los objetos son símbolos, no importa si son grandes ó pequeños, feos ó bonitos, ricos ó pobres. Son imágenes que muestran de donde provienes y te enseñarán que no eres un eslabón perdido en el espacio, no. Eres parte de una maravillosa cadena que te espera y que contigo se hace más fuerte y más feliz. Seguro que tus otros abuelos tendrán también importantes objetos que enseñarte, porque tú eres parte de algo muy especial, eres parte de Nosotros.

No he dejado que se enteren de la movida del abuelo, mejor poco a poco…

 

Tercera carta-Conociendo a la familia

 En cuanto llegues a este mundo,  empieza una nueva etapa en tu vida y conocer a los que te rodean te ayudará, sin duda, a adaptarte a esta familia que te ha tocado en suerte…Bueno lo de suerte es cuestión de opiniones, pero  te puedo garantizar que las hay peores.

En el mismo momento en que te veamos, serás dos bebés diferentes, me explico:

El bebé A que tiene los ojos de la abuela materna, la boca del abuelo materno, las manos idénticas a la bisabuela materna y los pies clavaditos al tío materno y

El bebé B que tiene los ojos idénticos a su padre, la forma de la cara de su abuelo paterno, las manos de su tía paterna y la boca de su bisabuelo paterno.

A pesar de que tu otra abuela y yo digamos todo eso con absoluta convicción, tú ni caso. Existe una altísima probabilidad de que seas una especie de puzzle genético entre tu madre y tu padre y es difícil ver, en cinco minutos, todas tus características.

Tu padre, sin embargo fue la excepción que confirma la regla, cuando lo vimos nadie sabía a quién demonios se parecía. Esperábamos un bebé rubio y grande por aquello de que tu abuelo y yo habíamos sido los típicos niños rubios de anuncio y apareció tu padre, que parecía primo hermano del indio Jerónimo, con unas melenas negras por los hombros, los ojos negros y expresión de venir a cobrar alguna deuda pendiente. Solo le faltaba el sombrero y el caballo para hacer honor a su parte de raza indígena. Todos sonreímos al verlo y él empezó a llorar y no paró hasta los dos años y medio.

En individual no somos nada del otro mundo, para que mentir,  pero en conjunto somos bastante resultones.

Tu abuelo es ese señor grande con el pelo blanco que habla como si tuviera un amplificador en el esternón. Esto es debido a que su capacidad auditiva es bastante reducida. Vamos, que está como una tapia. Tú ya lo conoces porque lo has escuchado desde que se te desarrollaron los oídos; él y los portazos te son totalmente familiares a estas alturas de tu corta estancia entre nosotros.

A su favor te puedo decir muchas cosas, pero por ahora te diré que le encantan los niños. Eso te garantiza un inigualable compañero de juegos y que si le das un periódico ó revista, tienes asegurado un cuidador de parque por horas indefinidas y no temas por su profesionalidad como cuidador. Un ser humano que es capaz de andar y leer a la vez, sin caerse por las cunetas ni ser atropellado por un coche, es capaz de cuidar un niño en un parque, te lo aseguro. (Tu abuelo se ha ganado reconocida fama en todos los alrededores por esa extraña habilidad que tiene).

Tu tía es esa cara pecosa que  hará que sonrías cada vez que la veas. Te aconsejo que le des trato de favor. Al principio solo te verás recompensado a nivel lúdico; es absolutamente incansable a la hora de entretener bebés, pero más adelante será una fuente inagotable de chucherías, golosinas y alimentos que tus padres querrán racionarte ó prohibirte y ella será tu máxima proveedora.

Hazme caso, tu tía es muy buen negocio.

Tu padre es ese con pinta de niño de doce años que está todo el rato hablando de zombis y del Real Madrid. Es el que te habla como si tuvieras ocho años y que te relata todos los planes que tiene para ti.

No vamos a destriparle la historia ni decirle que tiene que purgar todas sus cosas de hijo, que son una ó dos montañas. Lo dejaremos que piense que esto es fácil.

Del resto te iré contando poco a poco, pero sí es conveniente que sepas que tienes familia en medio mundo y tu herencia genética es de lo más variopinta, así que te aconsejo que descartes desde el principio el racismo y la xenofobia; te aseguro que sería tirar piedras sobre tu tejado.

¡Ahhh se me olvidaba!

Yo soy la que te mira embobada y  se empeña en ponerte esa cosa calentita a la que tú le chupas los lazos y tus padres se empeñan en quitarte por si te ahogas.

   Yo soy tu abuela Dolega, la de la toquilla.

 

 

3 pensamientos en “Las cartas de la abuela

  1. Maricarmen

    Oye que lo del nieto es verdad? que ya me lo estoy creyendo…pues por sí o por no, creo que tu nieto se divertirá mucho el día que las lea, yo ya lo hago…gracias

    1. Dolega Autor de la entrada

      No querida, estoy escribiendo estas cartas porque por lo que veo, la cosa va para largo. 😛
      Así que se lo dejo escrito…
      Besazo

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