El séptimo cielo

Paraty

Después de un rato deliberando, todos los presentes miraron a la tía Carlota, Doña María Carlota del Carmen Vergara Celedón para ser exactos y le comunicaron que había sido la elegida por la familia para dar la triste noticia.

Habían llegado a la conclusión de que ella era la persona indicada para decirle a Elvirita que su esposo había muerto en “El séptimo cielo”, famoso prostíbulo fundado por Basten Strenger, un Holandés llegado a aquellas tierras huyendo de las guerras europeas.

Las noticias que tenían era que había muerto feliz, pero eso no evitaba que fuera complicado darle la noticia y la reacción que ella pudiera tener, así que fueron a lo seguro y le encargaron a la Tía Carlota la delicada tarea.

Aquella mujer, hermana del patriarca de la familia, era la única garantía de que la ahora viuda, no le metiera candela a la enorme casa estilo colonial con todo el mundo dentro, holandés incluido.

Elvirita no era como las demás mujeres de la ciudad que vivían resignadas a que sus maridos hicieran sus visitas periódicas al “club” como lo llamaban los hombres ó a “la casa de putas” como lo llamaban las mujeres.

Elvirita, para que se hagan una idea, el día que se casó con Mario Antonio, apenas el cura les preguntó lo de la salud y la enfermedad, ella interrumpió al párroco y con voz alta y clara le advirtió al futuro marido, que a partir de ese momento, si veía por el pueblo un chiquillo menor de tres meses con los ojos azules, lo convertiría en un marido sin testículos.-¿Te quedó claro?- apostilló para que no hubiera dudas y a pesar del silencio que se hizo en la iglesia, el novio después de unos segundos de reflexión y tragar grueso, miró al cura que a su vez lo miraba con mucha curiosidad y asintió con la cabeza; ella no tenía idea de genética, pero a la vista estaba que el único hombre de ojos claros en el pueblo era Mario Antonio y por lo tanto, el único posible padre de cualquier criatura que naciera con ojos de color diferente al negro.

Ese era el carácter de Elvirita, así que todos sabían que la noticia la tendría que dar alguien con capacidad de calmar la tormenta que se avecinaba. Además, tendría que ser en un tiempo prudencial porque el juez había prohibido trasladar el cadáver a la única morgue de la zona, situada a más de dos horas a caballo, hasta que la viuda no diera su consentimiento, así que entre todos decidieron colocar al muerto en la cocina de “El Séptimo Cielo” encima de dos barras de hielo de las que se usaban para picar y servir las bebidas, pero el Holandés empezaría a quejarse dentro de muy poco tiempo y exigiría que le dejasen el hielo libre ya que su negocio no tenía sentido si no podía servir bebidas muy frías y muy alcohólicas y no era cosa de ir recortando alrededor del difunto a base de punzón.

La tía Carlota se levantó del enorme sillón de mimbre y apoyándose en su bastón de jacarandá, salió del salón hacia el enorme corredor que llevaba a las habitaciones. Iba decidiendo si le daba la noticia a lo suave ó a la brava.

A la mitad del recorrido, empujó una alta puerta de caoba y entró abriéndose paso en la penumbra de la estancia. Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, pudo distinguir a Elvirita, debajo de la mosquitera que bajaba del techo y cubría la enorme cama, dormida entre multitud de cojines de seda y tapada con una fina sábana de hilo.

Le dio unos golpecitos con el bastón a la madera del tálamo y soltó un enérgico – Párate Elvirita que tengo noticias.- y así empezó a relatarle que era de dominio público, que los viajes que hacía su querido Mario Antonio a la capital diciendo que era para ir a buscar ganado, en realidad eran para ir a ver a una jamaicana jovencita que tenía unos andares de diosa y una caderas portentosas, que por la zona de oriente había un reguero de muchachitos con unos preciosos ojos azules y ya para remate, que Mario Antonio había pasado las últimas tres noches en “El séptimo cielo” bebiendo, estando con mujeres de hasta de tres en tres, en vez de estar en la finca marcando reses y que había que ir a sacarlo de allí porque estaba muy borracho y el holandés amenazaba con cobrarle un día más de alquiler de habitación.

– ¡Ojalá y se muera ese hijo de la gran puta!- Chilló la joven fuera de sí, sentada en la cama y el grito se escuchó en todas las estancias de la casa.

La Tía Carlota se giró apoyándose en su bastón de jacarandá y salió de la estancia diciendo – Ok, Ponte de negro, que con un poco de suerte, se te han cumplido los deseos y ese desgraciado acaba de caer fulminado.

 

 

 

 

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75 pensamientos en “El séptimo cielo

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  2. Yeste Lima

    ¡Oye!, ¡qué buen relato!…. con esa chispa de humor que le has dado…

    No sé en qué época se dasarrolla la historia, habrá que preguntárselo a la escritora, pero desde luego tiene una base de actualidad en cualquier tiempo.
    La tía Carola me recuerda un poco a mi amiga Marisa, seguro que ella tendría el mismo sentido del humor a la hora de comunicar una situación así, quizás se ha inspirado en ella, jaja.

    Muy bueno, Doleguita.
    Besos apretaos

    1. Dolega Autor de la entrada

      Muchas gracias mi querida Yeste, pero ahora tenemos un expediente X dignos de los míos.
      A saber: El post cambia los nombres de los personajes. La protagonista de mi relato se llama Carlota. De pronto empiezo a ver comentaros mentando a una tal Carola, pero cuando entro al escritorio de WordPress y veo el original de la entrada, veo que pone Carlota. Es imposible que varios lectores vean Carola donde pone Carlota y ¡No sé darle una explicación. No cambio nada y de pronte veo el comentario de Carlos y pone Carlota…
      ¡A ver, Mario Antonio! Déjate de gastar bromitas con las letras y deja el blog tranquilo. 😀
      Besazo, hermosa

    1. Dolega Autor de la entrada

      En ello ando Covadonga, pero necesito tiempo. Aunque parezca que no, a mí me cuesta mucho escribir y que me parezca medianamente decente. 😀
      Besazo

  3. Paterfamilias

    ¡Vaya con la tía Carola! Ésa sí que sabe.

    No tengo mucha idea de las leyes de Mendel, pero según tengo entendido, eso de los ojos azules es en segundas generaciones. Y lo he comprobado en mis propias carnes: yo tengo los ojos como los de mi abuela paterna, asturiana de nacimiento y en cambio ninguno de mis hijos los tiene azules. Creo que serán mis nietos, si llego a tenerlos…

      1. Covadonga

        Mira tú por donde me voy yo a enterar que aquí tengo a un par con antecedentes astures, gracias a los cuales tenéis unos ojos preciosos!! jajajajaja
        El día que mis hijas tengan hijos si salen con ojos azules llorarán dos veces, una de alegría por sus hijos y otra de pena ¡POR QUÉ YO NO TENGO LOS OJOS AZULES COMO PAPI!, toda la vida las llevo oyendo llorar que ellas quieren tener los ojos de papi y no de mami
        :)

        1. Dolega Autor de la entrada

          jajajaj Si es que el caso es quejarse. Ya verás cuando tengan los niños con los ojos azules y digan que tienen los ojos del abuelo. 😛
          Besazo

      2. Dolega Autor de la entrada

        jajajajajaj Querida Susana, si tienes los hijos verdes quiero conocerlos ¡ya! jajajajajaj
        Supongo que serán los ojos. Pues fíjate que yo te los he visto azules,. 😀
        Besazo

          1. Dolega Autor de la entrada

            Si tú lo dices, me lo cre. A mí me pasa lo mismo. 😛
            Besazo

    1. Dolega Autor de la entrada

      jajaja A mí me costó tanto aprendérmelas que no se me ha olvidado lo de los dominantes y recesivos. ¡Cuantos problemas hice con los malditos ojos y los malditos frijoles! 😛
      A Elvirita lo único que le preocupaba era que no le salieran cuernos, pero en ciertos pueblos eso es muy complicado. 😛
      Besazo

    1. Dolega Autor de la entrada

      ¡Ahhhh que bien! Ese relato pedía una segunda parte a gritos y seguro que es tan buena como la primera. Termino aquí y voy para allá. 😀
      Besazo

  4. Dessjuest

    ¿Qué es un puticlub? es que he oído alguna vez esta palabra pero nadie me dijo nunca a qué se refería, debe de ser algo como de golf, porque algo de pelotas y palos tengo escuchado.

    Claro, sin saber eso siento que se me escapa algo del relato 😀

    Besotes maestra.

    1. Dolega Autor de la entrada

      En el relato no hay puticlubs, eso lo dice Genín que es un cursi, allí lo que hay es prostíbulo, sitio donde acuden los hombres a contarle a las mujeres que trasbajan allí todo lo que sus esposas no qiueren hacer, lo tristes que se sienten por ello y claro, como no queda más remedio pues acaban recalando allí. 😛
      Besazo Maestro

  5. Bypils

    Genial la tía Carlota! Qué buena es dando noticias…;-)
    Gran relato.
    Besazo.
    NB: En TV, vi a un señor de 87 años que una vez al año, ” iba a un ‘vestíbulo ‘ de Barcelona…

    1. Dolega Autor de la entrada

      ¿Tú también has caído????
      ¡¡¡Cuídate que este año viene muy jodida!!! Calditos, cama y muchos mimos. 😛
      Besazo doble

  6. Jorge

    Todo un alarde de ironía llamar “El séptimo cielo” a un prostíbulo cuando en la Divina Comedia Dante nombra así al cielo de Saturno, dedicado a la meditación y donde se encuentran quienes en vida se consagraron a las actividades contemplativas… Tras la digresión pedante (para que se vea qué hábil soy buscando información en la wikipedia), debo decirte que me ha gustado mucho el relato, especialmente la manera de narrarlo. Sobresaliente.

    1. Dolega Autor de la entrada

      jajajajaja Pues solo decirte que el nombre no es inventado por mí. El sirio existe ó existió que no le llevo yo la trayectoria al local; Y bueno no está tan desencaminado, porque tambien en esos sitios se contempla aunque sea de una manera específica. :mrgreen:
      Gracias, hermoso

    1. Dolega Autor de la entrada

      Ahhhh el jacarandá. Es de los árboles que cuando los veo, en sevilla hay muchos, simepre me recuerdan mi pueblo. 😛
      Besazo

  7. Piruja

    Hola dolega, genial como supieron elegir a la persona adecuada para dar la noticia, vaya con la tía Carlota como se las gastaba jeje, sabes? una de mis abuelas se llamaba así Carlota y creo que se hubiese llevado muy bien con su tocaya jejeje
    Felicidades por el relato que me ha gustado mucho y que como siempre, tiene esa chispa de humor que nos haces sonreír y mucho, gracias por compartirlo dolega:)

    Besotes!!

  8. Emy Tecuento

    Me han brotado lagrimillas de la risa!!, espléndido final, Dolega… ¡pero es que el post entero es buenísimo!!, jejejej, imagino al muerto sobre el hielo que luego usan para picar y servir en las bebidas… ¡y me mondoooooo!!!!
    Gracias bonica, ¡que bien sientan estas risas!!
    Muchos besitos!!

  9. Babunita

    Nos hemos imaginado vivamente a las fulanas picando el hielo alrededor y dejando una silueta tipo Anatomía de un Asesinato.
    Mendel es la pera limonera, siendo Lenote y yo negros como un tizón, de la camada sólo Tizón salió negrito… Así que siempre hay escepción!

  10. Ajovin

    Buen relato, si señora. Hace unos meses descubrí que existían hasta 8 cielos distintos, creo. Mi terraza tiene el cartel de “Octavo cielo”. Son cosas de los ángeles.

  11. Piruja

    Hola guapa, espero que no esteis de nuevo enfermos y el que no actualices sea por falta de tiempo, se te echa de menos guapa:), cuidaos mucho, hasta pronto:)

    Besotes.

  12. Maricarmen

    Hola Dolega…he estado perdida porque tuve un fin de año agitado y un inicio peor y lo peor es que me había perdido de tus historias que me encantan!!!. Esta está buenísima! Estoy en mi hora de almuerzo leyéndola y casi escupo la comida por la risa….En fin que me he puesto al día….un abrazote,

  13. Yeste Lima

    Oye, amiga….¿pasa algo?, ¿estáis bien?

    Si es por ocupación me quedo más tranquila… ojalá sea eso….espero que estéis todos bien..¿sí?

    Muchos besos apretaos

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