Dos viejos de paseo

Vamos hablando de lo divino y de lo humano con toda tranquilidad y cualquiera que nos vea podrá sacar la evidente conclusión de que somos hermanos, ya que somos bastante parecidos. Bueno, yo  en guapo dirá él  por supuesto, como todo hermano mayor.

Lo que ya no es tan evidente es que hace muchos años que no vamos juntos en un coche por esos senderos. Ahora los caminos se han vestido de negro por el asfalto y nuestras cabezas de blanco por las canas.

Atrás quedaron los caminos de tierra y atravesar arroyos y baches imposibles para ir a la playa.

La sensación que tengo es extraña. Es como si hubiéramos estado representando una obra anormalmente larga, en un escenario con mínimos cambios en el paisaje.

La conversación es plácida y los recuerdos agradables. La mente tiene la gran virtud de blanquear los recuerdos y hacerlos limpios y perfumados al cabo de los años.

Vuelvo a experimentar la sensación de hablar con alguien que se expresa de igual forma que yo.

Me explico, creo que en cada familia hay una forma peculiar de hablar. En la nuestra tenemos la maldita costumbre de exponer cualquier idea por simple que sea en segunda persona, lo que propicia en el interlocutor una especie de confusión de si estás dando un ejemplo ó directamente lo estás haciendo protagonista de aquello de lo que hablas. “porque si tu llegas y eres tan estúpido que piensas que…”

Me ha costado años corregir esa manera de hablar porque me ha costado más de un disgusto.

Luego tenemos una fijación por la coletilla “eso es igual que si… y te echas una parrafada de media hora ilustrando algo y que hace que el interlocutor se pierda por completo ó se duerma.

Pues bien, ahí vamos los dos viejos por el campo panameño, camino de una de las playas más bonitas que existen, hablando el mismo lenguaje y cabeceando como dos tontos que se dan la razón el uno al otro al hablar.

Por primera vez en muchos años no tengo que pensar en cambiar la persona en la que hablo. Parece una tontería pero no saben ustedes lo que relaja no tener que hacerlo.

Llegamos a la playa.

La marvillosa playa de las lajas

Todo el que me conoce sabe que desde hace años empecé de manera irónica a decir algo como:

“Estoy hasta el moño de todo. Cualquier día agarro, me largo a mi pueblo, me pongo un traje de india, me quito las bragas y me siento debajo de una palmera a fumar María y a no hacer nada”

Al cabo de unos pocos meses podía fletar un avión 747 de la gente que se apuntaba a la protesta.

Pues Bien, estas fotos van dedicadas a todas esas personas que me oían y no tenían muy claro a donde iban a ir si me seguían en mi aventura.

Mirando a la derecha

 

Mirando a la izquierda, en total 14 Kms de playa

Si escoges una palmera y te sientas a su pie, esta es la vista que tienes.  El traje, te pones el que quieras, por supuesto sin bragas y la María por aquí sale sola así que ya sabes…

 

Comemos tranquilamente en el hotel que hay. No lo conocía y me parece bonito y relajante. ¡Es increíble, ahora hay un hotel!

 

Nos vamos a un sitio escenario de una de las historias más surrealistas de nuestra familia y puedo garantizarles que tenemos historias para unos cuantos volúmenes, pero esta es de las que marca época.

-¿No piensas contarla?

-Creo que sería demasiado surrealista incluso para mi blog.

-Aquí fue donde el Pick up dijo “hasta aquí” y empezamos a ir marcha atrás con lancha incorporada bajo una nube de tierra y con mamá agarrada al freno de mano como una posesa ¿Te acuerdas?

-¡Claro que me acuerdo! Nunca he aporreado tanto mis tetas contra el suelo de un pick up, ni contra nada, ni he comido tanta tierra como aquel día. Te recuerdo que íbamos atrás y el maldito pick up era simplemente una plataforma e íbamos boca abajo agarradas a la carrocería de la cabina y claro ahora asfaltadito, está genial.

-¿Y lo guapas que ibais vestiditas de blanco y azul marino para salir al mar?

-Vete a la mierda, la que tiene mérito es tu mujer. Yo al fin y al cabo soy tu hermana, pero ella… soy yo y te mando al carajo a la voz de ya.

Camino de Boca Chica. Puerto deportivo que hace cuarenta años era simplemente un sitio recóndito donde echar un bote a un estero.

-Mira allí en la montaña del otro lado del estero, hay un hotel que han puesto unos que se vinieron para acá y se quedaron.

-Los más listos de todos, te lo digo yo.

-pero de este lado también hay hotel, vamos…

-Ves, aquí en clanclas y haciendo lo que te da la gana. Así es como se está bién.

-Venga vámonos que viene el agua, acuérdate que estamos en invierno.

-Contéstame algo. ¿Como lográbamos ir al colegio, trabajar ,ir y venir, hacer todo lo que hacíamos a estas distancias? ¡Es increible!

Por estas carreteras. ¿Te acuerdas que veníamos del colegio y bajábamos al cine y volvíamos a subir? Y de fiesta…

-Fácil, hermana. La juventud.

-Cierto, la juventud que no sabe de cansancio ni kilómetros ni caminos, por el afán de vivir. Aunque hoy nosotros a lo pendejo llevamos como doscientos cincuenta kilómetros hechos.

-Pero eso es porque es de vez en cuando. Además es para que tengas fotos para los post.

-Vale hermano, acepto esa disculpa para ocultar que querías pasear conmigo.

 

 

 

 

 

 

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40 pensamientos en “Dos viejos de paseo

  1. Macondo

    Qué manía le ha entrado hoy al mujerío de la familia bloguera de presumir de mayores.
    Si decides retomar lo que decías hace años, cambiar el tono irónico por otro más serio y todavía te queda hueco en el avión… yo voy quitándome las bragas.
    Besos.

  2. Yeste Lima

    Pues nada, ¡vamos todos! Las fotos son preciosas, una playa que invita a pasear desnuda, sintiendo la arena entre los dedos, sin miradas esquivas y sin bragas que ponerse…eso sí con la compañía de “maría”

    Bonito paseo con tu hermano.

    Besote.

    1. admin

      jajajaja ya te digo. Con cuatro vodkas con agua de coco dentro, paseas los encantos a la luz de la luna tan ricamente, te lo digo yo.
      Besazo

  3. AleMamá

    Dolega querida, este post está maravilloso, ya sea por los lugares que nos muestras, los recuerdos que cuentas y sobre todo, porque se nota un sedimento de nostalgia, de amor por esos lugares del país del nunca jamás, por que debiste optar en algún momento entre volver atrás, a España o quedarte en el Nuevo Mundo, presumo.

    Esto de tener pariente y amores en dos lugares entrañables nos parte por la mitad, de verdad. Siempre tenemos el corazón con un pedazo menos. Me pasa con mi hija Ale, en Alemania ella.

    Besos, y te reitero que necesito (no sé los demás habituales en tu sitio) que me cuentes los detalles de tan interesante existencia como la tuya.

    1. admin

      Es cierto que cuando andas entre dos tierras siempre estás en el medio.
      La novela la cuento cualquier día, pero es simple y como tantas historias de gente joven e inquieta.
      Besazo

  4. Miguel

    El Dess se está ablandando. Yo creí que iba a ofrecer a quitarle las bragas a todas las que se fueran para allá, menos al Chema, que no le gustan las sorpresas. Jajaja.
    Ahora más en serio aún. Que gustazo leer y sentir todas estas entradas de tus vacaciones. Está siendo un viaje por Panamá espléndido.
    Un besazo.

  5. Territorio sin dueño

    Apunta: 748. Te paso mis datos para que me hagas hueco en el avión, yo por quitarme las bragas lo que haga falta.

    Tienes razón en eso de la forma característica de hablar de cada familia, y encima me veo identificada, mi hermana y yo somos mucho de utilizar la segunda persona, y disgustos más de uno, incluso aquí en los blogs me ha llevado a algún que otro malentendido, lo de las parrafadas para ilustrar igual, luego voy diciendo que no se me escucha, debe ser que soy un coñazo.
    Muchos besos guapa

    1. admin

      ¡Joder! Tienes razón es la segunda persona no la tercera persona. ¡Tercera es la que uso para evitarme los disgustos!
      Ahora mismo lo corrijo… Para tí, siempre hay hueco, descuida que a este paso, ¡tenemos que hacer un puente aereo!
      Besazo

    1. admin

      Panameño no sé, pero colombiano me da, que casi, casi… 😀
      Tu estas listo y frito. Pero te advierrto que tienes que convencer a A. porquer a tí solo no se te admite 😀
      Besazo

  6. Piruja

    Hola dolega, olle yo casi casi voy así por mi casa, asique poco me queda ya para acostumbrarme y estar en la playa, pero sin esfuerzo ninguno me las quito y no pasa naaa jeje, con eso ya sabes lo que te quiero decir no?, que me apunto pero ya!!, caray que imágenes que nos has puesto y los dientes haciendo surcos en el suelo de la envidia, que preciosidad de país y de todo:), gracias por compartirlo.

    Besotes.

    1. admin

      La verdad es que es un pais muy bonito y todavía no está demasiado estropedado por la marabunta de turistas, aunque hoy día hay muchísimos más que hace años.
      Besazo

  7. Joaquín Sarabia

    Un largo paseo al cabo de los años, con un hermano o una hermana, recordando la infancia y primera juventud, es algo muy poderoso, que se entreve en éste escrito lleno de maravillosos paisajes y de dos protagonistas entrañables.
    Me ha gustado mucho.
    Un Fuerte Abrazo :) .

  8. Dolores Ceballos

    Yo tengo el mismo defecto, así que, tranquilamente, podría formar parte de tu familia.
    Muchísimas gracias por las fotos de nuestro viaje mental en pelotas, creo que al final acabaremos yendo contigo.
    Bicos

  9. desmadreando

    Dolega tengo que decir que tus últimos posts escuecen. ¡Puf! se ve que lo pasaste genial pero también el volver a vivir, el volver a ser aquella que ya no eres ni serás ¡es surreal! y como se echa de menos el hablar como uno habla…

    Un beso

    1. admin

      Sí que me lo pasé genial, amiga, además como diría la Niña, soy muy afortunada por tener la oportunidad de volver a ver los sitios y las personas a las que tanto quiero.
      Y el hablar ¡no cuesta nada! diez minuutos en el aeropuerto y ya la señora de emigración me vió extraña. Una española sin acento… jajajajajaja
      Besazo

  10. Ana azul

    El sitio es precioso y las fotos magníficas.
    Es estupendo ver como recuerdas tu infancia. Cuando se es niño se andan distancias enormes, se saltan barreras, se corre bajo la lluvia, y no pasa nada.
    Yo no estuve en Panamá, si en un barrio obrero y un poco conflictivo de Madrid pero recuerdo todo con una nostalgia y una sonrisa.
    Fui feliz aunque también pasé por momentillos duros pro en general, recuerdo todo con una sonrisa en los labios. Besos
    Ana

    1. admin

      La niñez es maravillosa en la mayoría de las ocasiones. Es como dices, las distancias son enormes, las casas gigantes, los días eternos… Además los años la blanquean y quitan las manchas negras y solo dejan lo bonito y agradable, por eso recordar es tan placentero.
      Besazo

  11. Eva Letzy

    Qué bueno!!! No puedo creer que menciones Las Lajas!!! Y encima con fotos!!! Yo estuve ahí como 10 días con mi prima, las dos solas, en unas cabañas (no había nadie más que nosotras porque era temporada baja, pero el clima era genial me acuerdo). Esto fue en el 2001. NO puedo creer que ahora haya un hotel, cuando yo estuve eran 7 u 8 cabañas, enclenques, había un gran baño en común (bastante alejado) y una cocina comunitaria también. Fue genial pasar esos días ahí, me acuerdo de las noches en la hamaca en el porche de la cabaña viendo los bichitos de luz (así le llamamos en Argentina a las luciérnagas), un cielo increíble, repleto de estrellas, y el ruido del mar (es que las cabañas estaban bastante cerca de su orilla).
    Además me siento identificada con eso que dices que en cada familia hay un modo particular de hablar, a mí aquí me pasa muchas veces que no me entienden lo que quise decir, es cultural, lo sé, pero eso sí que a veces se extraña.
    Qué risa lo del pick up!!!
    Quiero volver a Panamá!!! Aunque a lo mejor me decepcione a lo que yo recuerdo (es que no era nada turístico cuando yo estuve)
    Un besito, genial tu post

    1. admin

      ¡¡¡¡jajaja Que bueno!!!
      Pues imagínate que esa es la playa de mi juventud, cuando no había absolutamente nadaaaa. Bueno miento, la china de las cabañas siempre ha estado ahí, pero solo había los tejadillos para sentarte.
      En esa playa he visto el cielo tachonado de estrellas más bonito del mundo. Íbamos a dormir a la playa y llevábamos un paracaidas de “tienda de campaña” y la peña del colegio nos íbamos allí a pasar el fin de semana. Allí celebrábamos todos los primeros de año. Salíamos de la fiesta de fin de año, metíamos el arbolito en un pick up y nos íbamos a quemarlo a Las Lajas y a dormir la resaca. Uffffffffff que tiempos..
      No temas por volver y desencantarte, ahora hay un hotel, pero es totalmente rural y la verdad es que tiene mucho encanto. El dueño es un gringo bastante bohemio, pero está todo igual,¡¡¡incluso que como yo lo dejé!!! Es una provincia que ha cambiado lo justo, su campo y sus playas siguen igual.
      Es increíble encontrar a alguien que haya estado en los mismos lugares.
      Se lo decía a mi familia allí. “He pasado de decir que era de Panamá y la gente mirarme como diciendo ¿De donde?” a que media humanidad haya visitado el país.
      ¡¡¡¡Panamá existe!!! hace años incluso me han preguntado dónde estaba situado…
      Besazo

  12. Moneypenny

    Ya!! A esa playa me voy ya!! Bajo esas palmeras, ya!!
    Sin bragas, con María, con Juan, con quien te de la gana, pero ya!!
    Que gustazo hacer ese paseo de doscientos y pico kilómetros con tu hermano y hablar de lo humano y lo divino eh? La próxima vez si estoy yo por allí cerca mejor que mejor ¿vale? jaja.

    Besos

    1. admin

      jajajaja ¡¡¡vàmonos todos!!! ¿¿¿¿¿¿Te imaginas desembarcando allí todos, con nuestras cosas, los niños, los maridos/mujeres, nuestras neuras, todos sin bragas y corriendo por la playa????? ¡¡¡Menuda quedada bloguera!!!! 😛
      Besazo

  13. Marga

    Asumo que ni siquiera has dudado en hacerme sitio a mi sin necesidad que yo avise… que a la parentela se le tiene que tener consideraciones especiales ¿no?
    Qué lindo sitio por Dios santo, nos podemos mudar para allá todos…

    1. admin

      ¡¡¡¡Por supuesto!!! A pesar de que te hayan regalado un Iphone, motivo importante para sentir envidia y por lo tanto dudar de mi generosidad, tienes asiento asegurado. 😛
      Besazo

  14. Alterfines

    Entiendo lo de que a veces estés hasta el moño de todo, lo de que te largues a tu pueblo y te vistas como una india y te sientes debajo de una palmera a fumar María y a no hacer nada, pero ¿lo de quitarte las bragas ? ¿Es una metáfora?

    Un abrazo otoñal.

    1. admin

      Las bragas siempre me han molestado. Desde niña 😀 que le voy a hacer… No es metáfora, ¡¡¡sería lo primero que me quitaría!!!! jajajaja
      Besazo

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