Casa compartida

Pasillos dentro de mi alma

Antes de empezar esta historia quiero dejar claro que detrás de todas estas circunstancias siempre hay dramas personales, pero también los hay detrás de los chistes de borrachos y de cornudos y por eso no nos dejan de hacer gracia.

Resulta que hoy tenía que escanear un papel y mi escáner está pendiente de que el técnico (el niño) saque tiempo de su atareada vida (currar y jugar al Diablo III) para que lo arregle así que me voy a la librería de mi pueblo.

El librero de mi pueblo es un chico de unos treinta y tantos años con pinta de buena persona y además lo es, rubia coleta y perilla que ha levantado su negocio a base de trabajo y buen hacer durante años. Incluso se ha convertido en editor a pequeñísima escala, claro.

Su aspecto es de bonachón y cuando habla le imprime a sus relatos vida propia a base de gestos con las manos y la cara.

Llego y mientras me escanea el documento y me lo envía a mi mail nos ponemos a hablar de lo que todo el país habla desde hace meses, la crisis.

Hacemos las consideraciones obvias del tema, nos quejamos del gobierno pasado, presente y futuro y me dice:

Chica si es que esta situación está generando situaciones que si no las vives no te las crees, si te las cuenta alguien crees que se ha fumao algo…

Y relato aquí la historia de la manera más fidedigna posible:

-No sé si sabes que yo compro libros usados.

-Pues no, no lo sabía, que interesante.

-Pues resulta que aquí en este edificio hay una parejita que es clienta, bueno era clienta, que estaban de alquilados y decidieron comprarle el piso al casero. Cuando me dijeron que les costaba el piso treinta y cinco millones yo les dije

-Ni borrachos, no deis ese dinero por ese piso ni borrachos.

-¿tú conoces esos pisos, no? Me pregunta.

-Sí, claro que los conozco. Contesto

Y continúa su relato:

Pues resulta que se lo compran y dan los treinta y cinco millones de pesetas por él.

Hace ya unos meses que me enteré que estaban medio separados y el otro día viene él y me comenta que tiene unos libros de segunda mano, que si me interesan. Le contesto que los tendría que ver y me dice que suba a su casa cuando tenga un rato y que los veo y que si me interesan, que genial.

Y hace una semana, antes de abrir digo, voy a pasar donde este hombre a ver si está y veo los libros.

Chica que subo al piso, llamo al timbre, me abre él y cuando voy a entrar me dice:

-Perdona tío pero mira por donde pisas, no pises ahí.

Bajo la mirada y me encuentro una raya blanca todo lo largo que es el pasillo, ¡que tu sabes que debe de tener un metro y poco de ancho! Me dice:

-Es que nos hemos separado y hemos puesto en venta el piso pero como no se vende, hemos dividido el piso en dos.

El tío como ve que yo me he quedado con cara de tonto:

-Pero pasa, pasa y ves los libros.

Claro y yo ahí que no sé cómo reaccionar le digo:

-Pero es que yo no quepo (es gordito sin ser obeso) en tu lado del pasillo.

Y va el tío y con toda naturalidad me suelta:

-Si si, mira si pones la espalda contra la pared y caminas de lado, puedes.

Y allí me ves andando de lado con la espalda pegada a la pared por aquel piso con una raya blanca pintada en el medio del pasillo.

(En este punto de la historia, a mí me empieza a entrar esa risa floja y tonta que te entra cuando te está imaginando una escena surrealista)

Y claro, me sigue contando, tú sabes que esos pisos tienen un solo baño y todo, las habitaciones, la cocina y el baño está todo del mismo lado de la casa, porque el salón está al final del pasillo, y ¿qué dirás que han hecho?

Pues como en las carreteras. La línea es continua y discontinua frente a la puerta de la cocina, los dormitorios, el baño…

Y yo flipando y le pregunto:

-¿Oye y con el baño y la cocina y el salón, cómo lo hacéis?

El tío me contesta resignado

-Con horarios. Tenemos horarios de uso, mira:

Y me enseña unas cartulinas pegadas en las puertas con los horarios de uso de cada estancia.

-¿Pero ella está ahora? Le pregunto yo ya con un poco de miedo.

-No no, me contesta pero en cualquier momento puede venir y no quiero problemas, tío.

Así que pasamos la línea discontinua a su habitación, veo los libros, creo que me interesan y allá me ves con una pila de libros encima, con los brazos estirados y andando de lado por el pasillo con la espalda pegada a la pared y con ganas terribles de salir de aquella casa, porque allí hay un mal rollo que te cagas.

(En este punto de la historia, yo ya estoy que se me saltan las lágrimas de risa pero me contengo para no interrumpir el relato)

Y que crees, cuando ya estoy llegando a la puerta…..

Sentimos la llave y aparece la otra con un tío con pinta de monitor de gimnasio, se pone de su lado de la línea y empieza:

-¡¡A ver dónde has pisado, dónde has pisado, desgraciado!!

-¡¡¡¡Te advierto que estoy en horario de baño, como hayas ido al baño, te enteras, gillipollas!!!!

(En este punto de la historia yo ya estoy literalmente con medio cuerpo encima del mostrador llorando de risa)

-¡¡¡Y tú que coños haces aquí!!! Dice dirigiéndose a mí.

Yo, sigue relatándome, empiezo a dar pasitos cortos en la zona del pasillo del otro, intentando llagar a la puerta…

(Todo esto me lo relata escenificando la escena, él con los brazos estirados por los libros y un poco encorvado por el peso y andando a saltitos de lado por detrás del mostrador de la tienda) Continúa relatando:

-Y de repente le veo la cara al amiguete, que no ha pasado de la puerta y alterna la mirada entre la línea del suelo y los dos que siguen discutiendo, cada uno de su lado del pasillo, por el horario del baño. ¿¡¡¡Pero ella ganaba ehh!!!? Y le digo:

-No sé si venías con intención de mojar pero yo que tú macho, salía corriendo de aquí y no paraba hasta llegar a Madrid capital, porque estos dos van acabar como el Rosario de la Aurora.

Aquel muchacho, de lo flipado que estaba, solo acertaba a decirme:

-Si si, vámonos, vámonos. Trae que te hecho una mano con los libros y así vamos más deprisa….

Y chica, salimos de allí echando leches, escaleras abajo y óyeme lo que te digo, estos salen en el telediario, te lo digo yo….

Esto lo decía mientras yo con un clínex, me secaba las lágrimas y los mocos de la panzada a reír que me había pegado.

Y tal como me lo contaron lo he relatado.

 

 

 

 

 

 

 

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22 pensamientos en “Casa compartida

  1. luis

    Entre las que te pasan a ti y las ajenas que te cuentan, hay para una serie en tv de varios años.
    Por cierto por que no vas a donde las fotos a ver como va eso porque estoy que no aguanto las ganas de saber en que para la cosa y un avance nos iria bien.

    1. admin

      Además de verdad. Sobre las fotos lo puse ayer a una lectora que me comentó ese post.
      Ayer me llamaron para decirme que estaban en ello, que no se les había olvidado y que estaban viendo a ver si podían sacar una copia de los negativos como fuera, que si “aparecían” hoy me llamarían. Son las seis y cuarto de la tarde y no me han llamado así que asumo que no han logrado convencer a los chorizos que las devuelvan. Me veo el lunes en el cuartelillo denunciando aunque no gane nada con ello. ¡Porque yo lo que quiero son mis fotos! que seguro que son una porquería de fotos hechas con una cámara desechable, pero es que ese viaje fué especial por todo lo que nos pasó en él y claro, cuando hablamos de él no tenemos documentos gráficos, porque la otra cámara no tiene practicamente nada importante porque la tuvieron los niños.
      En fin, ¡¡¡¡¡¡que quiero mis fotos!!!!!!!
      Un beso

  2. Juan

    Es lo que tienen las separacionessde no mutuo acuerdo que el llegar a un buen fin es casi imposible ademas de que del amor al odio hay un simple paso. Un besazo.

    1. admin

      Y que lo digas. Yo he tocado aquí el lado tragicómico del tema pero hay historias verdaderamente increíbles y muy crueles para todos los implicados.
      Saludos y ¡Bienvenido!

    1. admin

      Correcto. Es una de las películas que he ido a ver creyendo qaue iba a ver una comedia y salimos con el corazón encogido. LA escena de la lámpara no se me ha vuelto a olvidar nunca.
      Pero si recuerdas la casa es un pedazo de casa y no un piso de 70 metros conun pasillo de uno y medio.
      Pero el tema es que estamos fatal y que la crisis afecta a todos los niveles.
      Saludos

  3. Dessjuest

    Cagontó, había hecho uno un comentario de esos sesudos, pero se le olvidó el cálculo 😀

    Decía, que menuda mierda lo de las hipoteas, que de haber seguido de alquiler podrían hasta haber acabado bien, ahora me temo que acabarán odiándose para siempre jamás.

    1. admin

      Así es Dessjuest y dramas de estos hay en las casas a punta de pala.
      Estoy oyendo las noticias y entran ganas de salir corriendo y emigrar a donde sea.
      Uffffffffff
      Besos

  4. Arturo

    Dolega:
    Este relato me hizo recordar a un paso de comedia en el Show de Benny Hill, donde aparecían unos soldados rusos en el dormitorio de unos alemanes y les marcaban una línea que marcaba la frontera, dividía la habitación y pasaba por el medio de la cama matrimonial. Ella comenzaba a maltratar al esposo y a comportarse como una rusa comunista. Él quería pasar la frontera para dormir con ella, del lado comunista de la cama, pero un burócrata le impedía la visa.
    Al final, viene otro soldado ruso y dice: ¿quién colocó mal el cartel? y lo gira. Entonces, Benny Hill se queda de festejo, con champaña y una rusa chispeante. Toda la acción es muy delirante.
    Estos dos locos de tu historia hacen lo mismo, sin que sea una obra cómica. Pobres…
    Un cordial saludo.

    1. admin

      Son circunstancias realmente penosas, tragicómicas y que te hacen pensar que somos capaces de llegar a tener actuaciones totalmente impensables en situación normal.
      Un beso

    1. admin

      Pués yo, gracias a mi relator con su cara bonachona, su actitud de sorpresa y espanto estuve al borde de necesitar un baño. :)
      Saludos

  5. Ana azul

    Lo curioso de esta historia es que puede ser eal, ¡vamos, que me creo que pase! De todos modos, me he reido un rato.
    Oye,hablando de otra cosa, que estoy deseando saber que ha pasado con las fotos….Je,je,je
    Chao
    ana

    1. admin

      Él lo contó como cierto y la verdad es que es alguien que no suele ser trolero.
      Además yo ya me he convencido que la realidad supera con creces a la ficción. En mi vida he vivido cosas que si me las cuenta alguien nunca, nunca me las hubiera creído.
      Posteo un minipost de las fotos:)
      Besos

  6. Jerínimo

    Me ha encantado esta historia surrealista.Y no tengo ninguna duda de que es real como la vida misma.En este país nuestro en la actualidad puede pasar de todo.
    Gracias por hacerme sonreír.

    Saludos.

    1. admin

      Me alegro que te haya hecho sonreir. A pesar del drama que esconde, es necesario que sepamos reir aunque sea de manera tragicómica porque sino vamos a empezar a dar bofetadas literalmente a diestra y siniestra y no vamos a parar.
      Saludos y ¡Bienvenido!

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