A Barcelona a través de la nieve (Notas de viaje)

456352002_0197eb33e8_m

Ha vuelto la nieve, el hielo y el frío. Una cosa es cierta, estos chicos van a poder decir que han venido a Europa y que ya conocen lo que es el verdadero invierno.

Estamos en una sesión nocturna de cocina española tirando abajo mitos extranjeros acerca del cocido madrileño, o sea, se están metiendo entre pecho y espalda un cocido que tiembla el misterio. La Chica que construye pirámides está revisando el itinerario del día siguiente; nos vamos a Barcelona. Tenemos que salir de casa a la 5:15 de la mañana, como muy tarde.

Ellos comen y yo veo que no para de nevar; cada segundo estoy más preocupada de no poder salir de casa por la nieve y el hielo. Si nos quedamos embarrancados con el coche, la pérdida económica será considerable. Está todo reservado y pagado. Ellos siguen metiendo calorías al cuerpo para no sentir frío.

-Vamos a sacar un coche a la carretera para asegurarnos la salida de mañana- anuncio con determinación.

Estamos a unos trescientos cincuenta metros de la carretera general y los parroquianos, cuando vienen las nieves, sacan los coches al pie de la carretera y así se garantizan la salida por las mañanas. El tema es que cuando llegan todos y se ponen a salir, aquello parece los autos de choques de las ferias infantiles y se van dando golpes los unos a los otros. A mí ya me chocaron dos veces el mío en esas actividades, así que me niego a participar en esa lotería, pero hoy es diferente; hoy hay que tener la seguridad de que saldremos a la hora.

Nos pertrechamos de ropa y salimos a la encantadora noche invernal con un palmo y medio de nieve y…nevando.

El Niño el Sobrino y yo, (los demás no se han apuntado a este capítulo de “Paseos nocturnos por la sierra del Guadarrama”) cargamos el equipaje en el coche y salimos hacia la carretera. Está todo como una pista de patinaje y además lleno, todo lleno de coches. Rebuscamos las calles adyacentes pero nada. Parece que la palabreja esa explosiva ha hecho bien su trabajo y todo el mundo ha sacado los coches fuera.

Por fin encontramos un sitio bastante alejado de casa, pero es lo que hay. Lo aparco y ahí queda, enterrado en nieve pero en un sitio, que a las malas, lo sacamos a empujones. La carretera siempre está limpia porque es la que sube al puerto y es de prioridad máxima para las quitanieves. Eso sí, el pobre coche esta noche va a tragar sal a toneladas.

Iniciamos la vuelta a casa andando. No son más de cuatrocientos metros, pero hay una cuesta jodida, muy jodida a la que yo odio especialmente. Siempre que la tengo que subir, los pulmones huyen de mi cuerpo.

Subirla de noche, con la botas apreski puestas y nevando es cansado, muy cansado. Los jóvenes no lo notan, van hablando animadamente pero son amables y me esperan, básicamente porque tengo la llave de la puerta de entrada.

Disfruto de la conversación con mi sobrino, porque lo recordaba de pequeño con fuerte carácter y poco sentido del humor. Ahora es alguien divertido y con el que es un gusto hablar. Es una persona interesante hablando de cualquier tema.

Me suena el despertador (El Consorte interrumpe sus ronquidos para decirme que son las cuatro, que es hora de levantarse) y nos ponemos en marcha. Esta gente me encanta, en serio. Ya están levantados, están bañándose, vistiéndose, no hay que tirar de ellos, no hay que esperarlos nunca…son increíbles. ¡Me gustan!

Salimos por la puerta y la nieve y el hielo nos rodean. La luz blanquecina de las farolas de la calle hace que todo sea más blanco sobre un fondo negro y el silencio, ese silencio de nieve es ensordecedor.

Sin que nadie diga nada, nos ponemos en fila india y empezamos a caminar. Siempre por nieve nueva, huyendo de las viejas rodadas de los coches que ocultan, tras la nueva capa de nieve, una segura placa de hielo.

Crrssss, Crrssss… Crrssss, Crrssss… Cruje la nieve congelada cuando la pisamos.

Ajustamos nuestros pasos como si fuéramos un batallón de soldados haciendo un entrenamiento de superviviencia. Solo nos falta cantar una de esas cancioncillas de letras cachondas, pero nadie hubiera querido gastar energías en cosas tontas.

Yo voy preocupada por la cuesta. Ahora toca bajarla y no quiero esguinces ni nada que pueda arruinar las vacaciones. Ellos llevan botas apreski, pero de todas formas voy inquieta. Llevo a mi cargo tres pececitos tropicales que saben mucho de mar, playas, arena y selva, pero de nieve y hielo, no.

-Pisen en nieve nueva y como si bajaran barranco de lodo, con el pie en perpendicular- digo debajo de mi bufanda.

-Si tía, no se preocupe-Me responde esta chica que me está enseñando que sabe hacer muchas más cosas que puzles.

Cuando estamos a punto de terminar de bajar veo al quinceañero, que va delante de nosotros, resbalar en una placa de hielo y elevarse en el aire. En milésimas de segundo, como en los dibujos animados, gira el cuerpo, cae y se levanta como si tuviera un resorte. Ha sido todo tan rápido que algunos no se han dado cuenta. Pienso que su condición de yudoka, ha evitado males mayores.

Nos interesamos por él, pero dice que está perfectamente, como todo quinceañero que se precie…

Llegamos al coche ¡por fin! Y nos metemos dentro, como conejos que llegan a la madriguera después de una larga caminata.

Dejamos atrás el invierno y Barcelona nos recibe con una temperatura que nos entran ganas de ponernos en bañador. Recogemos nuestro coche, que hemos alquilado a un precio increíble gracias a  este sitio web , un comparador de precios que te ofrece las mejores opciones entre las mejores compañías de alquiler de coches. Una opción que no conocía y que ha resultado muy pero que muy provechosa. Lo teníamos en el aeropuerto cuando hemos llegado y no he tenido que meterme la paliza de conducir hasta Barcelona para disponer de un coche para movernos.

Lo cierto es que todo lo han organizado ellos y ha sido una gran idea, mucho más descansado y a un precio más que razonable; ¡Estos chicos valen mucho!

Disfrutamos de la Ciudad Condal a tope, lo pasamos genial, ellos disfrutaron de una de las ciudades más bonitas de Europa y yo regresé con los ojos llenos de mar.

Han sido unos días muy especiales, con personas con las que da gusto estar. Ahora me toca ahorrar para poder cruzar el charco y desmitificar el Sancocho panameño unas cuantas veces; avisados quedan.

 

40 pensamientos en “A Barcelona a través de la nieve (Notas de viaje)

  1. yeste lima

    ¿no pedirían jamón en Barcelona, no?, Jaja
    Yo viví hace años la nieve d la sierra madrileña en Las Navas del Marqués, disfruté muchísimo esos días pero como tengo los dos extremos para el frío y el calor, recuerdo que lo pasé mal porque tampoco iba preparada para tanto frío. De todas formas aquellos días están en mi memoria con mucho cariño, igual que lo estarán en las vuestras estas vacaciones tan anecdóticas, Jaja.

    Besos apretaos, Doleguita.

    1. Dolega Autor de la entrada

      ¡No! En Barcelona se dedicaropn a comer marisco y enviarle fotos al abuelo del quinceañero (mi hermano) que le había metido en la cabeza al niño que tenía que probar los manjares españoles, que eran básicamente: angulas, percebes, nécoras, bogavantes y centollos. Al muy cabrito, se le olvidó hablarle al nieto de los humildes boquerones y mejillones, igual de ricos y mucho más humanamente pagables. 😀
      Pues en La Navas tambiérn hace un tiempo, que cuando nieva se te parte el labio de risa :mrgreen:
      Besazo

    1. Dolega Autor de la entrada

      ¡No te puedes imaginar lo que fue aquello!
      Yo pensaba que los pobres acababan con la spiernas rotas por el hielo en esa bajada ¡que odio! y que en vez de en Barcelona terminábamos en urgencias. 😛
      Besazo

  2. Genín

    Me has recordado mis inviernos de Toronto y Montreal, odio esa nieve sucia, negra que dura meses en las ciudades, un metro de altura en las zonas adónde no llegan las máquinas, odio cordialmente conducir con nieve y hielo, y sin embargo que alegría los primeros días de nevadas, retozar y hacer el gilipollas!!!
    Todo lo nuevo es lindo, incluso la vida en pareja, o cuando uno empieza a vivir solo de nuevo, que gozada… :)
    Hace mucho que no voy a Barcelona, me apetece antes de que pongan visa de entrada a los españoles :)
    ¡Es broma, que nadie se ofenda, pero al Mas ganas no le faltan! :)
    Pensándolo bien, quien sabe, a lo peor algún día no es broma :(
    Besos y salud

    1. Dolega Autor de la entrada

      jajjajaaj Lo de conducir por Montreal con un metro de nieve a cada lado sin saber dónde coños se está, El Consorte lo recuerda con horror jajajajajj
      Tienes tooooda la razón, lo nuevo hace mucha gracia, aunque a mí la nieve no me ha llamado la atención, nunca. 😀
      Besazo

  3. Pingback: Bitacoras.com

  4. laboticariadesquiciada

    Por un momento he pensado que os íbais a Barcelona en coche, y he pensado “qué valiente es esta gente”, se acobarda en una cuestecita de nada y luego se va a tirar nosecuantos kilómetros bajo la nieve y el mal tiempo….
    Lo del quinceañero comiendo es de traca. ¿Le gustaban todas esas cosas de marisco? Porque se lo ponen a los míos y no te preocupes, que no hacen gasto. El jamón ya es otra cosa, pero las delicias del mar afortunadamente todavía no les gustan, solamente a Consuelo. Y a ellos, la verdad, tampoco insisto mucho en educarles el paladar, que si no me arruinan :mrgreen:

    1. Dolega Autor de la entrada

      El Quinceañero está como un real de hilo pero las cosas buenas las come al por mayor y ¡Lo del quinceañero lo ha promovido el abuelo!
      Que se tiró dos meses diciéndole lo que tenía que comer. 😛
      Noooo en coche a Barcelona no voy desde hace años. Ya se me hace muy cuesta arriba conducir tantas horas.
      Haces bien en no educarles el paladar. ¡Que se lo eduquen ellos con su propia Visa! :mrgreen:
      Besazo

    1. Dolega Autor de la entrada

      ¡Ya te digo! Luego n os confesó que se habí adod un buen golpe en la cabeza, pero te aseguro que lo ví y no estuvo más de dos milisegundos en el suelo. 😀
      Besazo

    1. Dolega Autor de la entrada

      ¡Gracias, hermosa! Pues la nieve es muy bonita para verla en la montaña y luego irte a tu casita, lejos preferiblemente de ella. 😀
      Besazo

  5. Luisa

    Mira Dolega. Me han entrado ganas de jamón. He pasado frío contigo, me he cansado en la cuesta y he disfrutado de la costa brava y de la ciudad condal…haces que uno se meta en la narración :)
    Besos mil

  6. Matt

    Según te leía pensaba que no llegabais a Barcelona, qué frío he pasado solo de leerte!!!. Anda que no hay ganas de primavera ni ná.
    Tu viaje con tan buena compañía, suena genial.
    Un beso

    1. Dolega Autor de la entrada

      Ufffff ganas de verano a 50º eso es lo que hay.
      Cada año se me hace más cuesta arriba estos inviernos.
      El viaje ha sido una gozada. 😀
      Besazo

  7. Covadonga

    Según te iba leyendo pensé que te ibas a pegar la tirada en coche, madre mía! menos mal que al final me quedó claro 😉
    Como sigas dandoles jamón y marisquito del bueno se van a atrincherar en tu casa y no van a querer volver, utilizarán la excusa de la nieve y la incomunicación, ya verás tú :)
    Besines

    1. Dolega Autor de la entrada

      ¡No! Hace años que fuí por última vez a Barcelona en coche y recuerdo que al regreso llegó un momento en que estaba hasta el gorro de conducir.
      Ya se han ido y ahora se dedicarán a comer marisquito en su tierra que está mucho más barato que aquí y tan fresco que hay que matar al bicho para guisarlo. 😛
      Besazo

  8. luis miguel

    Cómo te dije…. esas caminatas “lunares” sólo las había visto en discovery Chanel! !!!
    Definitivamente este viaje nos lo hemos gozado muchisimo gracias a ustedes

    1. Dolega Autor de la entrada

      ¡Cierto que lo dijiste! Se me olvidó reseñarlo :(
      Bueno, ahora ya puedes decir que tú también has vivido escenas a lo “Discovery Chanel” :mrgreen:
      Besazo enorme para todos, hermoso

  9. Paterfamilias

    Así que tú eres la tía del famoso cantante Luis Miguel. ¡Qué callado lo tenías!

    Imagino que habréis disfrutado del clima de Barcelona viniendo de esos fríos polares, pero tampoco como para ponerse el bañador.

    Me alegro que hayais disfrutado tanto los unos de los otros

    1. Dolega Autor de la entrada

      jajaja Que vá mi Luis Miguel es mucho más guapo, inteligente e interesante. No es tan rico como el otro…por ahora. 😀
      Bueno ya sabes que lo del clima es relativo. Yo he visto gente en bikini metida en el mar, donde nosotros estábamos con jersey y flipando. 😛
      Sí que lo hemos disfrutado.
      Besazo

  10. albertodieguez

    Cuando vas a salir de viaje todos los temores de que se fastidie la cosa hacen agobiantes las horas y minutos previos…
    Un cocido entre pecho y espalda por la noche!!!
    Hay comidas que no las puedo asociar nunca a las cenas….

    Besos!!.

    1. Dolega Autor de la entrada

      jajajaj No es normal que nos cenemos un cocido, pero ese día llegamos exhaustos a casa y la nieve invita a cosas de cuchara. 😛
      Besazo

  11. Mi Álter Ego

    El silencio de la nieve da mucho miedo. Sobre todo cuando vas de noche y no sabes si algún desaprensivo va a intentar cometer alguna fechoría. Aunque ¿qué malhechor va a estar tan loco de andar por la calle cometiendo maldades con ese tiempo de perros?
    Me alegro de que, al final, no haya habido incidentes y hayáis podido disfrutar de vuestro viajecito. Desde luego, van a tener historias mil que contar a la vuelta. Un besote!!!

    1. Dolega Autor de la entrada

      A mí de día me encanta ese silencio, pero esa noche te aseguro que daba miedo.
      ¡No lo dudes! Van a estar contando historias meses 😀
      Besazo

  12. Sara M.

    ¡Vaya viajecito! Qué bien aprovechado, y además de simplón nada, que eso de ir a Barcelona atravesando la nieve a las 5 de la mañana no lo hace cualquiera. Habrá quedado para siempre en el recuerdo. Besos.

  13. Dessjuest

    Hombre, la verdad es que vivir con tanta nieve debe ser un poco coñazo, uno por cierto es que no cabe en el asombro, ¿acaso insinuas que el consorte ronca?, por dios, es que por menos que esa ofensa en la edad media metían gente en la doncella de hierro :)

  14. Piruja

    Hola dolega, que miedo lo de la nieve caray, y que tengáis que dejar el coche a esa distancia y no poder salir desde casa manda narices, pero bueno es lo que tenéis y me imagino que ya estáis acostumbrados, aunque nunca nos llegamos acostumbrar a esas cosillas, me alegro que os lo pasaseis bien en Barcelona y que tu hayas regresado con esa mirada llena de mar, te lo mereces:)

    Besos.

    1. Dolega Autor de la entrada

      Estamos acostumbrados pero es cierto que desde hace mucho tiempo ya no sacamos los coches porque es un coñazo, pero ese día no me la quería jugar a ser la única vez que me quedara embarrancada 😀
      ¡Gracias hermosa! El mar siempre me carga las pilas. 😛
      Besazo

    1. Dolega Autor de la entrada

      ¡No te puedes imaginar el que hacía! Además a esas horas de la mañana, que lo único que quieres es estar en la camita debajo del edredón… :mrgreen:
      Besazo

  15. Jorge

    No creas, las cancioncillas con letras cachondas hubieran ayudado en ese momento. Te lo digo por experiencia (aunque la fase de supervivencia la hicimos en abril, si no recuerdo mal). Me ha encantado tu forma de captar ese ambiente gélido.
    Un abrazo.

    1. Dolega Autor de la entrada

      jajaja Sí, ya me imagino que ayudan pero es que de noche y con la boca tapada por el frío y su puñetera madre, si encima me tengo que poner a cantar, creo que me entra la risa floja y me vuelvo a la cama :mrgreen:
      Besazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.